Nuevo nacimiento en su dimensión social

La relevancia de la vida nueva en los cristianos es muy valorizada desde lo conceptual y doctrinal, la describen como “conversión”, señalando el cambio de conducta que experimenta la persona. En realidad, el nuevo nacimiento es un tema antiquísimo y no es propio del cristianismo, sino que el ritual del lavamiento o la creencia de la regeneración también estuvo presente en otras culturas y religiones.

La trascendencia del nuevo nacimiento para el cristianismo actual, y su relevancia se presenta en lo eclesial y misional, pero ¿qué es el nuevo nacimiento para los creyentes en la actualidad? Me acerqué a unos amigos y compañeros de trabajos y les pregunté: ¿qué es para ti nacer de nuevo?, ¿qué es vida eterna?, ¿qué es lo primero que piensan al escuchar estas dos frases? Las respuestas que dieron fueron; el cielo, el paraíso, la regeneración y vivir son dolor.

El concepto de vida eterna que está en el imaginario de una gran mayoría es platónico; creen que que la realidad del nuevo nacimiento es inmaterial sin interés de influir en el mundo material, como fue la propuesta de Platón, él propuso que la realidad habita en el mundo inteligible (mundo inmaterial). Las manifestaciones expresadas por los allegados acerca de la vida eterna son similares a lo que propone Platón, pues desde la óptica de ellos (y de una gran mayoría) la vida nueva es para vivirla en el más allá, no en el más acá

El proyecto de Dios de proveer una nueva vida al género humano nace por la propia condición humana. Alfred Neufeld en su comentario al libro de Efesios expresa diciendo que la realidad que comparten los seres humanos es una “triste suerte; muertos en delitos y pecados”[1], añade; el pecado, más que un acto, es un estado. John Stott, por su parte, califica como “trágica”[2] a la realidad espiritual y social de la humanidad. En este coincidir que tienen Neufeld y Stott, el primero apunta describiendo;

El pecado…es una dirección equivocada, un estilo general de vida discorde con lo que Dios quiere y manda. Significa literalmente errar el blanco, no cumplir el propósito por el cual fue creado…

Delitos y pecados caracterizan un estado de muerte. Así como el muerto no tiene interacción con los seres vivos, no respira el aire de vida, así el estado en delitos y pecados está sin interacción con Cristo, la fuente de vida.[3]

Ante la “discontinuidad entre la vida (finita) y la Vida (vida de Dios)”[4], Dios comisiona a Jesús en el proyecto de donar su Vida a los seres humanos y Jesús-Hombre es el revelador de los caminos de Dios hacia la humanidad[5]; este camino que el hombre buscaba incesantemente alcanzar pero sus esfuerzos eran frustrados, como lo dice Karl Rahner; “la fe cristiana nos enseña que nuestra vida solo se consuma en la Vida misma de Dios, de suyo inaccesible al esfuerzo humano, pero plenamente a nuestro alcance por decisión divina”[6].

La antropología bíblica muestra a los seres humanos en un contexto de enemistad, violencia, desigualdad y sufrimiento, y por eso nace el proyecto soteriológico de Dios. En este modesto espacio no pretendo absolutizar el significado del nuevo nacimiento, sino poner sobre la mesa y abrir la reflexión para resignificar la doctrina presente en las iglesias.

El nuevo nacimiento aparece en el texto veterotestamentario como también en el neotestamentario. En el mensaje que proclama el profeta Ezequiel se encuentra la expresión “les daré un nuevo corazón” (Ez. 31: 26-27), este comunica la promesa de que por medio del Espíritu de Dios haría un cambio rotundo en la naturaleza del ser humano[7]; esta proclamación de novedad es una esperanza de un futuro donde el Creador obraría en la renovación de todas las cosas (Is 49;19), llamaría con nuevo nombre ( Is 62:2) y establecería un nuevo cielo y una nueva tierra ( Is 66:22)[8]. Por otro lado, en el texto neotestamentario el pasaje más recurrido es la visión paulina de 2 Corintios 5:17; “si alguno está en Cristo nueva criatura es, las cosas viejas pasaron, he aquí todas son hechas nuevas”, y como bien lo señala Ladd, la novedad del nuevo nacimiento es claramente escatológica;

el nuevo eón, que ha surgido con Cristo, trae una nueva de creación, la creación de una nueva humanidad… El paso de lo viejo no significa el fin del siglo viejo; continúa hasta la parusía. Pero el siglo viejo no permanece intacto; el siglo nuevo lo ha quebrantado. En Cristo hay liberación del presente siglo malo…[9]

Es escatológico porque la eternidad desciende y convive con lo mortal, la Vida de Dios invade lo terrenal, es lo Eterno interrumpiendo lo finito. Por lo tanto, el nuevo nacimiento es una experiencia espiritual sin desprenderse de la dimensión material; no es una experiencia gnóstica porque se encarna en las personas, se hace realidad por medio de una convicción profunda y una conducta trasformada.

El nuevo nacimiento tiene vinculación con la vida eterna, en el contexto de los evangelios se ve que la vida eterna tiene que ver más con calidad de vida que con la duración[10]. Claramente es más que un concepto abstracto.

John Yoder refiere que el bautismo es una confirmación del nuevo nacimiento, por ende, es la celebración de un cambio de identidad, comprensión y comportamiento[11]. La esencia del nuevo nacimiento encarna en el sujeto una trasformación de naturaleza. Este es el proyecto de Dios, un proyecto de Vida; Dios donó su Vida, y la donación fue hecha para mejorar la vida en todas sus dimensiones. Por eso, el nuevo nacimiento en su naturaleza tiene una sustancia social; el sujeto que nace de nuevo no utiliza la novedad únicamente para los rituales religiosos, sino que transporta esa novedad a lo público, a lo social; su trabajo, su hogar, sus amistades, su comportamiento, su identidad y su cosmovisión.

La realidad social de injusticia, violencia, desigualdad, avaricia, egoísmo y demás vicios que producen dolor y angustia, son el lado oscuro de la vida. Sin embargo, estas circunstancias y condiciones presentes han deshumanizado la sociedad, quebrantaron la dignidad de la vida misma enajenando la armonía, la serenidad, la integridad y el compañerismo. El ser humano se ha vuelto su propio enemigo fragmentándose de sí mismo, de sus pares y de su ecología.

Para volver a vivir humanamente son necesarias las virtudes divinas; amor, perdón, piedad, fe, solidaridad, inclusión, restauración, justicia. Estas virtudes humanizan la humanidad, como la encontramos en el ejemplo y el mensaje de Jesús, en el modelo de la nueva humanidad. Jesús proclamó el amor al enemigo, la no violencia, el pagar bien por mal y el perdón; extendió su piedad hacia los excluidos socialmente, se juntó con los débiles, y protestó contra la injusticia y la hipocresía de las estructuras socio-religiosas que lejos de liberar de la ignominia sostenía el modelo que despojaba a una sociedad de su humanidad.

El siglo XXI está caracterizado por una polarización intolerante, la cual se interpone a la diversidad y la pluralidad de identidades, ideologías y pensamientos; cancela y censura a los que no se alinean a las ideas que sus sectores defienden, y el resultado es violencia, segregación, indiferencia e intolerancia; es una humanidad que se deshumaniza, pero el nuevo nacimiento busca humanizar a la humanidad.

El nuevo nacimiento en clave freiriano se puede decir que es una concientización, un despertar; es el emerger del ser humano, el liberarse a sí mismo para hacer una nueva historia. En clave de Bonhoeffer el nuevo nacimiento es Nachfolge; seguir a Cristo, caminar con él; o en las palabras de Juan José Tamayo se puede decir que el nuevo nacimiento es el peregrinaje hacia la utopía (porque el reino de Dios es una realidad utópica). Estos tres autores enfocan la transformación social mejorando a los individuos en su identidad, comprensión y comportamiento con el fin de humanizar todo aquello que niega la vida.

Para concluir, Dios tuvo fe en la humanidad y brindó esta alternativa para combatir toda clase de violencia, Cristo se humanizó para mostrarnos el camino de la nueva creación y así ser una alternativa que busca devolver su dignidad a las personas de la sociedad.

Bibliografía

Fundamentos de teología sistemática. (2003). En G. Uríbarri (Ed.). Bilbao, España: Descleé De Brouwer.

Ladd, G. (2002). Teologia del nuevo testamento. (J. Blanch, & D. Gonzáles Bataller, Trads.) Colombia: Editorial CLIE.

Milne, B. (1986). Conoceréis la verdad; Un manual de la fe cristiana. Miami, Florida, EE.UU: Logoi.

Neufeld , A. (2006). Efesios; Una iglesia humana con propòsitos divinos. Asunciòn , Paraguay: Intituto Bìblico de Asunciòn.

Rooy, S., Voth, E., Sànchez Cetina , E., Avila Arteaga, M., Breneman, M., & Saracco , N. (1998). Bases bìblicas de la misiòn; Perspectivas latinoamericanas. (R. Padilla, Ed.) Buenos Aires, Argentina: Nueva Creaciòn.

Stott, J. (1987). La nueva humanidad; El mesnaje de Efesios. Downers Grove, Illinois, EE.UU: Certeza.

Yoder, J. (2011). Política de cuerpo;Cinco prácticas eclesiales para el testimonio cristiano en el mundo. San Lorenzo, Paraguay: CETAP.


[1] Alfred Neufed, Efesios; Una iglesia humana con propòsitos divinos., 2006, pág. 49.

[2] John Stott, La nueva humanidad; El mesnaje de Efesios., 1987, pág. 93

[3] Alfred Neufed, Efesios; Una iglesia humana con propòsitos divinos., 2006, pág. 49.

[4] Fundamentos de teología sistemática., 2003, pág. 79

[5] Fundamentos de teología sistemática., 2003, pág. 80

[6] Fundamentos de teología sistemática., 2003, pág. 68

[7] Bruce Milne, Conoceréis la verdad; Un manual de la fe cristiana., 1986, pág. 289

[8] Ladd, Teología del nuevo testamento, 2002, pág. 636

[9] Ladd, Teología del nuevo testamento, 2002, pág. 636

[10] Bases bìblicas de la misión; Perspectivas latinoamericanas., 1998, pág. 293

[11] John Yoder, Política de cuerpo;Cinco prácticas eclesiales para el testimonio cristiano en el mundo., 2011, pág. 71

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