Pensamientos en tiempo de adviento

El siglo XX fue un promotor de lo objetivo y demostrable, prometió mostrar la verdad con evidencias sustentadas en la razón y el cientificismo. Con esa promesa suponía elevar el desarrollo social y con una educación intensa instalaría una ética sólida, pero esta ética estuvo enfocada en el materialismo.

Allí nace una moral consumista y devoradora. Distintas disciplinas muestran al mundo como un objeto y al genero humano como el sujeto dominador, despertando en este el deseo de explotar la creación natural con el fin de suplir las necesidades y satisfacer los caprichos. Y como el dominador es el genero humano, él se posicionó en el centro del universo, y todo debe estar a su servicio, las riquezas de este mundo deben estar a merced del individuo. A esta moral también lo nutre el narcisismo y hedonismo egolátrico, donde todos buscan una profunda satisfacción individual y personal, obviando que viven rodeado de otros que son igual que él. Elevan sus ambiciones por encima del cualquier situación o persona.

Mientras que el siglo XXI puso su interés en la estética. En el periodo presente se busca una belleza preferencial, se consiente con aquello que genera placer y los transforma en felicidad. Esta estética que ha trascendido fortaleció la moral consumista.

En la cultura occidental, y hablando específicamente de Hispanoamérica, es este mes donde es notoria dicha conducta social, queda en total evidencia las ganas de consumir con el fin de satisfacer el alma y la espiritualidad humana. Una espiritualidad deforme, superficial y hueca, buscando sentirse superior con satisfacciones materiales. Con esta elevación del materialismo se reduce la esencia de la navidad.

Este tiempo es una tarima para rememorar la venida del Salvador, una experiencia que no tiene ninguna otra fe, no vista en otra creencia, ni mencionada en otras religiones. Las demás creencias desarrollan su fe en un dios que interviene en la humanidad siendo dios, sin embargo, otras confesiones mencionan a algún hombre que se convierte en dios, pero el cristianismo es la única fe que habla de un Dios que se hizo humano, y teniendo forma de humano lucho contra el poder que tiene a la humanidad en un estado corrompido, se enfrento contra la fuerza del pecado, y subyugo a la misma muerte.

No solo nació Jesús, se encarnó la vida, se reveló la libertad, la condenación se volvió frágil y la esperanza se robusteció. Eso es la memoria del nacimiento de Jesús que esta siendo eclipsada por sistema que enaltece al dios Mamón.

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