LA IGLESIA DE CRISTO: ¿VISIBLE O INVISIBLE?

Introducción

La iglesia, un término que hoy día tiene diferentes significados y quizás también se relaciona con diversas controversias. Sin embargo, sigue siendo “una de las realidades más fundamentales de la fe cristiana” (Ferguson, Wright, & Packer, 1992, pág. 481). La palabra “iglesia” es una expresión común, para referirse al edificio dónde se reúnen los creyentes. Pero el presente artículo no habla de estas construcciones, sino de la congregación de creyentes cristianos.

La palabra “iglesia” proviene del griego ekklesía, que es una palabra compuesta. La preposición ek significa“de, fuera de”y el sustantivo klesis traducido al castellano significa “llamado”.Por tanto, el significado general de ekklesía es “convocación”. La palabra griega ekklesía aparece 114 veces en el Nuevo Testamento “y suele referirse a los fieles mismos, estén reunidos en un lugar determinado o no” (Ropero Berzosa, 2013, pág. 1220).

Hablando entonces de la iglesiacomo congregación de creyentes cristianos, Bruce Milne (2008, pág. 332) menciona los siguientes significados.

  • “Iglesia” como la comunión local de creyentes que se reúnen visiblemente para el culto cristiano. La mayoría de las veces que la palabra ekklesía aparece en el Nuevo Testamento, se refiere a esto.
  • Todos los creyentes en el mundo en un momento determinado. Hoy en día se habla de la iglesia universal. Este pensamiento no aparece muchas veces en el Nuevo Testamento.
  • Con “iglesia” uno puede referirse también a todos los creyentes, en todas las partes, en todos los tiempos.
  • Además, existe el término “iglesia dentro de la iglesia”. Describe la enseñanza, que dentro de la congregación visible hay un grupo que son los verdaderos creyentes. La iglesia no es pura, porque en cualquier congregación puede haber personas que no son verdaderos cristianos.

Los últimos dos significados describen lo que los reformadores llamaban la “iglesia invisible”. A continuación, se da una breve investigación sobre los términos “iglesia visible” e “iglesia invisible”. Es importante mencionar de antemano, que la distinción entre estos dos términos no es lo mismo que la distinción entre la iglesia local y la iglesia universal (Erickson, 2008, pág. 1050).

La iglesia visible y la iglesia invisible según los reformadores

La distinción entre estos dos aspectos ya apareció en el siglo IV con Agustín de Hipona. Pero recién en la época de los reformadores tomó una forma más clara. En estos tiempos, casi todas las personas eran miembros de la iglesia. Los reformadores notaron la gran discrepancia entre las cualidades de la iglesia, como lo describía la Biblia, y las características de la iglesia que realmente existía en la tierra. Por eso Lutero, Zwinglio y Calvino desarrollaron una doctrina para explicar esta polémica. (Erickson, 2008, pág. 1050)

Según los reformadores, la iglesia invisible es la iglesia verdadera que consta únicamente de los electos y justificados. Pero no resultará claro quiénes exactamente son los electos, hasta el día final. Por lo tanto, la iglesia verdadera siempre será invisible delante de los ojos humanos. Sólo Dios sabe, quienes son los justificados y él conoce también a todos los que pertenecen a la verdadera iglesia, la que es universal. Cada verdadero creyente está consciente de sí mismo, que pertenece a la iglesia verdadera. Pero no puede saber exactamente, quiénes son los otros creyentes verdaderos. (González, 2008, págs. 79-80)

El hecho de que la iglesia verdadera está invisible para los hombres, no niega la existencia de señales que caracterizan a los justificados. Confesar el nombre de Cristo y vivir en obediencia a sus mandamientos, estas son las señales más importantes. Por tanto, las comunidades que tienen estas señales también reciben el nombre de iglesia. Esta es la iglesia visible, que también es necesaria e importante, pero solo es un indicio provisional e incompleto de la verdadera iglesia. (González, 2008, pág. 79)

Según Ulrico Zwinglio, reformador de Suiza, “la iglesia visible ha de ser señal de la invisible” (González, 2008, pág. 80). Aunque la iglesia visible puede equivocarse y no puede ser llamada inmaculada, debe proclamar el evangelio y también tiene la responsabilidad de disciplinar a sus miembros. Sin embargo, la excomulgación de un miembro no tiene una relación directa con su salvación, porque la relación entre creyente y Dios depende de la elección. La excomulgación entonces es sólo “una señal de que la persona misma parece contarse entre los réprobos” (González, 2008, pág. 80). Por ende, puede haber personas electas que no estén dentro de la iglesia visible. Al mismo tiempo, puede haber persona que estén dentro de la comunidad llamada iglesia, pero no pertenecen a la iglesia verdadera.

La cuestión persistente

La doctrina que desarrollaron los reformadores respondió a ciertas cuestiones de su época, argumentando en contra de la enseñanza católica romana, que proclamaba ser la única iglesia verdadera (Grudem, 2007, pág. 899). Sin embargo, según Erickson Millard (2008, pág. 1050) la doctrina de los reformadores acerca de la iglesia visible e invisible, no es aceptada por todos los cristianos. Además, genera ciertas preguntas como, ¿Puede haber verdaderos creyentes que no están afiliados a ninguna iglesia local? ¿Realmente es posible que personas que estén dentro de la iglesia visible no son parte del cuerpo de Cristo? ¿Qué es más importante: el factor institucional o el factor personal-espiritual? En el cristianismo actual existen diferentes posturas en cuánto a estas cuestiones.

Tres posturas actuales

En grandes rasgos, Millard Erikson (2008, págs. 1050-1053) diferencia entre tres posturas que existen hoy día en cuanto a la iglesia visible y la iglesia invisible. La primera postura enfatiza el factor institucional y el carácter visible. Las iglesias particulares son consideradas parte de la iglesia verdadera, si pueden remontar su origen al establecimiento de la iglesia de Cristo cómo lo describe Mt. 16:18. Es decir, si una congregación que se llaman iglesia no tiene conexión visible con una organización, que pueda remontar su origen apostólico, no es considerada una iglesia verdadera. La iglesia católica romana sostiene claramente esta postura.

La segunda postura pone énfasis en el individuo y en su relación personal que tiene con Dios, a través de Jesucristo. Como lo dice en 2 Ti 2:19 (NVI): “El Señor conoce a los suyos” y sólo él ve la condición real del corazón humano (Grudem, 2007, pág. 899). En algunos aspectos esta postura es similar a la doctrina reformada de la iglesia invisible, diciendo que “los que están relacionados con Cristo de manera redentora forman la iglesia, estén o no unidos formando un grupo visible” (Erickson, 2008, pág. 1051). Se enfatiza el carácter espiritual y la unión mística entre creyente y Cristo, cuál no puede ser discernida por el ojo físico (Berkhof, 1988, pág. 675). Sin embargo, algunos grupos van hacia el extremo, minimizando la membresía formal y la estructura eclesiástica. Lo que importa es la comunión informal de forma voluntaria, la que puede realizarse también en iglesias caseras u organizaciones paraeclesiales.

En tercer lugar, está la postura intermedia que “destaca tanto la iglesia visible como la invisible” (Erickson, 2008, pág. 1052). La iglesia local como institución es importante, incluyendo a todas las personas que hacen una profesión externa y se congregan para celebrar el culto. Los verdaderos creyentes dentro de esta congregación constituyen la iglesia invisible. Esta postura sostiene, que la iglesia verdadera tiene ciertas señales, enfocándose en las cualidades de la asamblea y no tanto en las cualidades de los individuos. Las señales más importantes de la iglesia verdadera son: la predicación de la Palabra de Dios y la correcta administración de los sacramentos.

Perspectiva bíblica

            Viendo estas diferentes posturas surge la cuestión: ¿cuál es la postura más bíblica? ¿se puede encontrar un equilibrio sano entre las diferentes posturas? A continuación, se da una breve pincelada de la perspectiva bíblica.

            La Biblia no descarta ni desmerita la función institucional de la iglesia. Aunque la iglesia cristiana en sus comienzos quizás no era una institución como se la conoce en la actualidad, tampoco se puede decir que la iglesia se limitaba a la relación personal que tenía cada creyente con Dios. El libro de Hechos describe los comienzos de la iglesia primitiva, proporcionando también indicios de una organización institucional de la iglesia.

Primeramente, la membresía en la iglesia era importante. Hch 2:41 habla de números específicos y también se menciona el bautismo de los nuevos creyentes. Este acto era una señal de arrepentimiento y una identificación con Cristo y su iglesia (Hch 2:38y41; Col 2:12). En segundo lugar, la iglesia primitiva tenía un liderazgo instituido. Los líderes primarios fueron los apóstoles. Luego se puede ver la elección de diáconos (Hch 6:1-7) y también el nombramiento de ancianos en cada iglesia nueva que se formaba a través de las misiones (Hch 14:23).

En este sentido se puede decir, que la iglesia primitiva era algo visible, con sus diferentes congregaciones e iglesias locales. Al escribir sus cartas, Pablo repetidas veces se dirige a los lectores llamándoles “iglesia” (1 Cor 1:2; Gal 1:2; 1 Tes 1:1).

Por otro lado, el Nuevo Testamento también enfatiza la relación personal del creyente con Dios. Por ejemplo, la enseñanza de Jesús sobre la vid y los pámpanos (Jn 15:1-17). Además, parece que el factor institucional no es lo más importante, ya que no son los hombres que construyen a la iglesia, sino “Jesucristo mismo edifica a la iglesia llamando a las personas a sí mismo” (Grudem, 2007, pág. 897). Hch 2:47 (NVI) subraya esto diciendo: “cada día el Señor añadía al grupo los que iban siendo salvos”. Al predicar el evangelio, los apóstoles resaltaban la necesidad de arrepentimiento y la fe en Jesucristo (Hch. 2:38; 16:31). La relación con una iglesia específica no se pone como condición para salvación.

Una de las enseñanzas de los reformadores era, que no todos los que son miembros en la iglesia visible, también forman parte de la iglesia verdadera. Es una realidad que se ve también en las Escrituras, hasta en la iglesia primitiva. Está el ejemplo de Ananías y Safira (Hch 5:1-11), dos personas que probablemente eran creyentes hipócritas. Otro ejemplo son las advertencias de los apóstoles en contra de los falsos maestros. Éstos no venían de afuera, sino solían salir entre las filas cristianas (2 Pe 2:1; 1Jn 2:18-19). También la parábola del trigo y la cizaña (Mt 13:24-30) enseña, que recién en el día final se conocerá a los verdaderos creyentes.

En este sentido, la Biblia enseña que la iglesia es invisible. Ser parte de la iglesia es en primer lugar arrepentimiento de los pecados y fe en el Señor Jesucristo. También es innegable, que desde el principio había cristianos hipócritas dentro de la iglesia. De esta manera, se encuentra referencias bíblicas para las dos enseñanzas: la iglesia es visible, pero también es invisible.

Reflexión

Habiendo visto entonces la fundamentación bíblica y la enseñanza sobre la iglesia visible y la iglesia invisible, ¿Qué implicancias tiene esto para los creyentes evangélicos del siglo XXI? ¿Qué implicancias tiene para las iglesias menonitas de habla alemana en el Paraguay? (es el contexto en el cual vive el autor). A continuación, se da algunas reflexiones en cuánto a estas preguntas.

Según la observación del autor, los miembros de las iglesias menonitas sostienen algunos conceptos tanto de la iglesia visible, como también de la iglesia invisible. Se enfatiza lo institucional de la iglesia visible, poniendo mucho peso en la membresía. El concepto: un verdadero creyente debe ser bautizado y miembro activo en la iglesia. También la disciplina eclesiástica suele ser bastante rígida. Esta práctica se remonta hasta Menno Simons, quien trataba de construir una iglesia sin manchas ni arrugas, un ideal que nunca consiguió (Ratzlaff, y otros, 2009, pág. 174).

Similar a la doctrina de la iglesia invisible, los menonitas enfatizan también la fe personal y la practicidad de esta fe. No obstante, la idea que existen creyentes fuera de la iglesia, no está muy presente en las iglesias menonitas.

Es importante seguir enseñando en las iglesias las ideas y verdades acerca de la iglesia visible y la iglesia invisible, sin necesariamente usar estos términos técnicos. Es importante enseñar la importancia que tiene la iglesia como institución y como comunidad de fe, ya que “la religión bíblica es inevitablemente colectiva” (Milne, 2008, pág. 325). Una postura muy individualista de la fe puede volverse antidenominacional. A cambio, no es suficiente pertenecer a una institución, porque la forma externa no alcanza. Jesús criticó fuertemente a la religiosidad externa que no era fruto de la realidad interna del ser humano (Mt. 23:27-28).  Por ende, es necesario enfatizar también la calidad de vida cristiana individual, la piedad y la pureza de la vida.

No obstante, hay que mostrar mucho cautelo con el intento de construir acá en la tierra una iglesia visible que sea completamente pura. Menno Simons lo intentó de alguna forma, cosa que le amargó y que le trajo muchos problemas (Ratzlaff, 2006, pág. 68). La historia nos enseña, que no es posible tener una iglesia visible en esta tierra, que no incluirá también a algunos no creyentes. Es importante mantener la disciplina eclesiástica, pero no resulta positivo tener sospechas en cuanto a la fe fidedigna de cada creyente profesante. Evidentemente no es fácil tener el equilibrio correcto entre misericordia y disciplina eclesiástica.

La verdad, que no todos los miembros de la iglesia también son verdaderos creyentes, no es una “disminución de la importancia de la membresía en la iglesia” (Erickson, 2008, pág. 1053). Significa que existe la posibilidad de hipocresía. Sin embargo, no puede ser una excusa para resistir a la membresía activa en una iglesia local. La iglesia visible es importante, aunque la membresía en ella no es igual a tener salvación mediante Jesucristo.

Un aspecto de la iglesia invisible es su universalidad. Este aspecto tendría que ser enfatizado más en las iglesias menonitas. Despertando así la consciencia, que la iglesia de Cristo se constituye por creyentes de diferentes denominaciones, diferentes lugares y diferentes épocas.

Conclusión

Aunque las Escrituras no hablan explícitamente de la iglesia visible y la iglesia invisible, son realidades en el pueblo cristiano de Dios. Estas doctrinas no recibieron igual atención en las diferentes épocas de la historia del cristianismo, debido a las circunstancias diferentes. Aunque hoy en día, la doctrina acerca de la iglesia visible y la iglesia invisible no es protagónico, sigue estando presente y es importante. Las siguientes citas parecen ser una buena conclusión de todo lo dicho anteriormente. “La iglesia invisible es la iglesia como Dios la ve” (Grudem, 2007, pág. 899). A cambio, “la iglesia visible es la iglesia según los creyentes la ven en la tierra” (Grudem, 2007, pág. 900).

Los cristianos son llamados a ser y construir iglesia acá en la tierra, estando conscientes de su carácter visible y su carácter invisible. Con la ayuda de Dios es posible. Para construir la iglesia, los cristianos deben implementar su mejor esfuerzo, siempre recordando sus propias falencias e imperfecciones.

BIBLIOGRAFÍA

Berkhof, L. (1988). Teología Sistemática. (F. Delgado Cortés, Trad.) Grand Rapids, Michigan, Estados Unidos: Libros Desafío.

Erickson, M. J. (2008). Teología Sistemática (2 ed.). (B. Fernández, Trad.) Barcelona, España: CLIE.

Ferguson, S. B., Wright, D. F., & Packer, J. I. (Edits.). (1992). Nuevo Diccionario de Teología. (H. Duffer, Trad.) El Paso, Texas, Estados Unidos: Casa Bautista de Publicaciones.

González, J. L. (2008). Historia del Pensamiento Cristiano: desde la Reforma Protestante hasta el siglo veinte (Vol. 3). Caribe.

Grudem, W. (2007). Teología Sistemática. (M. Mesías, J. L. Martínez, & O. Díaz de Arce, Trads.) Miami, Florida, Estados Unidos: Vida.

Milne, B. (2008). Conocerán la Verdad: un manual para la fe cristiana. (E. Flores, Trad.) Lima, Perú: Ediciones Puma.

Ratzlaff, G. (2006). Historia, Fe y Prácticas Menonitas: un enfoque paraguayo. Asunción, Paraguay: Instituto Bíblico Asunción.

Ratzlaff, G., Warkentin, J., Friesen, U., Niebuhr, G., Regier, H. T., & August, L. (2009). Lexikon der Mennoniten in Paraguay. Asunción, Paraguay: Verein für Geschichte und Kultur der Mennoniten in Paraguay.

Ropero Berzosa, A. (Ed.). (2013). Gran diccionario enciclopédico de la Biblia. Barcelona, España: Clie.

1 comentario en “LA IGLESIA DE CRISTO: ¿VISIBLE O INVISIBLE?Añade los tuyos →

  1. El sospechar de los miembros si son realmente o no cristianos hoy en día ¿Podría ser similar a lo que procuraba hacer Menno Simons?

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