La autorrevelación de Dios

El punto de partida de la historia de la salvación

Dios dándose a conocer a través de la historia, en la naturaleza, por medio de personas, palabras, escritura y numerosas otras maneras es un tema que atraviesa la Biblia y en especial el Antiguo Testamento. Para comprender la doctrina del autorrevelacion de Dios es necesario analizar sus implicancias para la fe de los antiguos hebreos, pero también su alcance hasta nuestros días.

Para comenzar el estudio de este concepto primeramente se realizó una valoración de ciertos asuntos tales como la necesidad de la autorrevelacion, la religiosidad de los pueblos del antiguo Oriente y la hermenéutica aplicable al Antiguo Testamento. Seguidamente se hará una ponderación de las diferentes vías de autorrevelación y sus implicancias para la formación del concepto de Dios del pueblo de Israel.

Introducción

La iniciativa de Dios de darse a conocer a su creación es el fundamento de la fe judeocristiana. Sin lugar a dudas, la doctrina de la autorrevelación de Dios es el punto de partida para los demás acontecimientos que forjaron la fe del antiguo Israel y que tienen implicancias hasta nuestros días. La importancia de conocer este aspecto de la teología, en especial del Antiguo Testamento radica justamente en el hecho de que la revelación de Dios es el trasfondo de los poderosos hechos de liberación, provisión y providencia del pueblo hebreo. Es posible conocer que tales acontecimientos representaron una de las formas de la revelación de Dios por las interpretaciones de los profetas. Por ende la importancia de los mismos para discernir las intenciones de Dios detrás de los sus obras poderosas.

La revelación de Dios en el Antiguo Testamento por medio de las diferentes manifestaciones, siempre tuvo como resultado una concepción más completa de Dios por parte de su pueblo. Un relacionamiento más profundo a nivel comunitario, como a la vez personal fue derivación de que Dios se dé a conocer. Ya sea de palabra o por medio de poderosos hechos, la revelación de Dios es la revelación básica y es posible empezar a analizarla desde el relato mismo de la creación pasando por otros hechos puntuales. Cada una de las formas de autorevelación contribuyeron a que el pueblo de Israel vaya construyendo su concepto de Dios.

Algunas consideraciones preliminares

1.1 La necesidad de la autorrevelación

            Una de las cuestiones más importantes a la hora de comprender la importancia de la autorrevelación de Dios es determinar si el conocimiento de Dios era posible sin su propia iniciativa de revelarse. Si bien el hombre no puede comprender a Dios si puede conocerle y esto solo se da cuando Dios decidió manifestarse a Israel. (Ryrie, 1993, pág. 93)

Este conocimiento de Dios no puede tenerse en forma completa solo observando la naturaleza, sino que la fuente de conocimiento más completa es la Palabra. A su vez el conocimiento de Dios es objetivo, personal y progresivamente revelado en sus obras a través de la historia. Conocer a Dios solo es posible hasta donde él mismo se revele ya que si él no se hubiera revelado, sería imposible llegar a conocerle. (Ryrie, 1993, pág. 29)

La creación del mundo es una manifestación de la naturaleza de Dios, pero no fue sino hasta que el pecado entró que empezó a ser necesaria la autorrevelación de Dios, desde ese momento la autorrevelación adoptó un carácter redentor. Dios responde al pecado de los hombres expresando su misericordia, el no desea que el pecador muera, sino que viva. (Dyrness, 1989, págs. 18-19)

1.2 La religiosidad de los pueblos antiguos

Antes de comenzar a hablar de las implicancias y características de la revelación de Dios al antiguo pueblo de Israel es necesario analizar cuál fue el marco histórico y cultural en el que se produjo. En este sentido se hace necesario tener una noción de las prácticas religiosas de los pueblos antiguos.

Israel compartía la visión religiosa general de sus vecinos en el mundo de entonces, marco en el cual se desarrolló el concepto de monolatría, el cual está muy presente en el Antiguo Testamento.

La religiosidad antigua no se cuestionaba la existencia de un ser superior ni de la dimensión espiritual, las sociedades antiguas eran profundamente religiosas por lo que creer en un dios era un requerimiento social y cultural. Es por esta mentalidad respecto a las creencias que el Antiguo Testamento no se ocupa de ofrecer detalles sobre la creación o explicaciones de aquellas manifestaciones sobrenaturales de Dios. Simplemente da por sentado la existencia de Dios y por eso la naturalidad y simpleza con la que Génesis comienza “En el principio creo Dios”

A pesar de que la fe de los Israelitas probablemente poseía algunos elementos sincréticos respecto de sus vecinos, era muy distinta. Lo distintivo era que ellos creían que Dios se les había revelado de manera especial.

1.3 El Antiguo Testamento como literatura

Aunque la escritura en Israel se desarrolló completamente durante la época de la monarquía (1030 a. C.) los recuerdos de los hechos poderosos de Dios a su pueblo, se mantenían vivos en las generaciones por medio de la tradición oral. Estos relatos fueron luego plasmados en documentos por diferentes personas en diferentes momentos. Tales registros de la historia eran en principio un intento por preservar la identidad nacional y desarrollo teológico de la comunidad.

El estudio de la Biblia como literatura no es una nueva forma de encarar la interpretación de las Escrituras. Desde Jerónimo ya se tienen registros de la aproximación literaria a la Biblia pues se trata de la típica tradición judeocristiana. Esta aproximación es muy saludable para la hermenéutica bíblica porque privilegia el análisis del texto como tal.

La fe judía está fundamentada en hechos históricos, a diferencia de las deidades de otras naciones, el Dios de Israel no se identificó con un astro o con una representación física. Por esta razón, la manera que Israel tenía de representar a su Dios era por medio de la narración de sus hechos. Cuando la narración oral se traslada a la escritura es donde corre el riesgo de convertirse en una entidad autónoma de su autor y de su contexto y se produce una distanciación del texto con la realidad inicial que lo vio nacer.

Es por tal motivo que la aplicación de los principios gramaticales y de investigación histórica son los más confiables a la hora de lograr una adecuada comprensión del texto bíblico. Claro está, que el Antiguo Testamento está compuesto por documentos antiguos, muchos de los cuales carecen de datos que permitan identificar fechas ciertas o incluso el autor. Sin embargo, al hacer un uso correcto de las herramientas gramaticales es posible lograr una aproximación importante al sentir e intención del texto original. Esto es importante a la hora de conocer el lugar de la revelación de Dios, porque no solo lo hizo mediante hechos sino también por medio de palabras escritas y habladas.

Las vías de la autorrevelación

            El Antiguo Testamento registra la gran diversidad con la que Dios decidió darse a conocer, o bien manifestar aspectos de su carácter. Esto es una característica esencial de la concepción de Dios que tenían los israelitas, ellos veían a Dios como libre y soberano a la hora de determinar cómo habría de hablar a su pueblo. Ya sea por medio de la naturaleza, o por acontecimientos sobrenaturales como el éxodo, o bien por medio de la ley o Torah; sin olvidar la visitaciones especiales a determinados hombres, mujeres y hasta animales (la burra de Balaam). La variedad de las formas en que Dios se autorreveló en el Antiguo Testamento es un maravilloso testimonio del deseo de Dios de que su pueblo se relacionara correctamente con él.

En sí mismo, la iniciativa de Dios a la hora de darse a conocer transmite una clara diferenciación del concepto religioso del resto de los vecinos de Israel. Los mismos adoraban deidades las cuales estaban envueltas en misterios y mitos que había que encontrar por medio de sacrificios o deducciones muy rebuscadas. El Dios de Israel no es esquivo ni totalmente misterioso, ni totalmente oculto. Es un Dios que se muestra a su pueblo.

             Ahora bien, que Dios se haya revelado, no significa que lo haya hecho totalmente. Más bien, existen aspectos de su carácter y propósitos que no ha manifestado de manera clara a su pueblo. La idea de que cuanto más se revela, más distante y misterioso parece es muy presente en el Antiguo Testamento. La idea que más expresa esto es en el hecho de que Dios es oído pero no visto. Sin embargo, el pueblo de Israel podía tranquilamente convivir con esta paradoja, puesto que su interés como el del Antiguo Testamento no estaba en explicar a Dios sino en poder confiar en él.

El análisis de las diferentes corrientes de interpretación arroja dos vías principales de autorrevelación de Dios: la general o natural  y la especial. Algunos teólogos han considerado a la revelación general como prelapsaria y la revelación especial como postlapsaria o sotérica.

Vías de la revelación natural:

  1.  Por medio de la creación

Un creador, revela algo de sí mismo por medio de lo que crea. El pueblo de Israel fue construyendo su comprensión de Dios por medio de la observación de la naturaleza. Esta corriente de revelación afirma básicamente que el universo que nos rodea es un efecto y que Dios mismo es la causa inicial. Según esta lógica, cada efecto tiene una causa, el efecto depende de la causa que lo origina y la naturaleza no se puede originar por sí misma. Sin embargo esto no significa que el universo revela todos los detalles del carácter de Dios.

El concepto de poder aprender claramente algo de Dios a base del mundo de la naturaleza fue desarrollado en varios lugares por los escritores en el Antiguo Testamento. Por ejemplo, el libro de Job en los capítulos 38 al 41, asi como varios profetas, salmistas y proverbistas contribuyeron al concepto.

A diferencia de sus vecinos, el pueblo de Israel no adoraba ni convertía en dios a algún elemento de la naturaleza. Por el contrario, tenían la capacidad de ver a Dios por medio del medio ambiente que los rodeaba y por ende creer que cuando el orden natural era alterado de alguna forma, atribuir a Dios mismo esta capacidad.

Otro atributo de Dios revelado por su capacidad creativa es lo que en teología se conoce como creatio et nihilo. Esta es la frase que describe que Dios creo el universo a partir de la nada, es decir, no hubo ningún elemento previo del cual Dios pudo haberse valido para establecer el mundo. Si bien esta frase no está expresada en el Antiguo Testamento, la idea se encuentra implícita en Génesis 1.

            También existen otras características que se derivan de la revelación de Dios como creador. Por ejemplo, dado que Dios es el creador se puede pensar en la idea de un Dios personal, con intención e iniciativa propia de crear el universo. Dado que Dios es creador, se diferencia de su creación, es superior en sabiduría y poder. Por último, teniendo en cuenta los atributos de Dios expuestos en la revelación natural, se desprende la idea de que existe un propósito detrás de su creación y de los acontecimientos que suceden. Esto último abre el camino para una de las ideas predominantes que también conviven en el Antiguo testamento, que es la de la providencia de Dios.

  •  Por medio de la organización:

Afirma que el orden que se observa en el mundo exige que haya habido un diseñador. El orden y la armonía son señales de inteligencia y ya que estas cualidades se hallan en la naturaleza, es posible afirmar que existe inteligencia reflejada detrás de los procesos y leyes naturales.

  •  El hombre

Es la que se apoya en las características del hombre como ser moral, inteligente y viviente como lo es Dios mismo. Pero además de los atributos morales, están también las facultades intelectuales de los seres humanos, los cuales establecen una clara diferenciación del resto de la creación. Los hombres se asemejan a Dios por el hecho de que poseen una naturaleza racional que lo hace capaz de observar no solo su medio ambiente y las cuestiones concretas sino también analizar lo abstracto y hasta lo metafísico.

Se pueden hablar de dos maneras en las que los autores bíblicos han presentado la creación del hombre. En primer lugar, el yavista (J) lo presenta poniendo al hombre en primer lugar en el orden creado y para él se dispone el resto del mundo. Mientras que el sacerdotal (P) presenta la creación divina del hombre como la culminación del universo. Sin embargo, el relato de la creación del hombre dice más de Dios que los detalles de la formación del ser humano. Su principal característica es que fue creado por Dios. En otras palabras, el atributo que más resalta es la omnipotencia y soberanía de Dios respecto de su acción creadora.

Algunos pasajes bíblicos que reflejan la revelación general son:

  • Salmo 19:1
  • Romanos 1:20
  • Hechos 14:17

El conocimiento de la revelación general permite conocer aspectos tales como:

  • Exhibir la gracia de Dios
  • Dar apoyo al concepto de Teísmo y monoteísmo.
  • Condenar justamente a los que la rechazan. (Ryrie, 1993, págs. 29-34)

Vías de la revelación especial

Algunas vías por las cuales Dios quiso manifestarse particularmente a algunas personas son:

  1. La suerte (Proverbios 16:33)

En la antigüedad, muchas cosas se decidían por sorteo. Ante una incertidumbre se solía recurrir a echar suertes para determinar una respuesta cuyo resultado se le atribuía a Dios puesto que él gobierna todas las cosas. Esta costumbre era tan popular y gozaba de tal prestigio que ponía fin a los pleitos aun entre los poderosos.

Por lo general se ponían piedras o tabletas grabadas en el regazo o en un recipiente, después de ser agitadas era elegido aquel cuya suerte salía primero. Se ofrecía una oración para garantizar así la dirección divina, confiando en que Dios determinase el rumbo del azar.

  • El Urim y el Tumim

Si bien el Antiguo testamento no ofrece detalles respecto a su forma o naturaleza, pese a lo minucioso que aparece en la descripción de otros objetos. Probablemente eran dos piedras preciosas puestas dentro de una bolsa del pectoral del sacerdote, que se usaban, como la suerte, para determinar la voluntad de Dios (Éxodo 20:38)

  • Sueños

En el Antiguo testamento en especial, los sueños aparecen como una vía normal por la que Dios se comunica y revela. Algunos ejemplos son Génesis 20:3-6; 6:31 tanto a creyentes o no creyentes fue un recurso usado por Dios para revelar verdades.

  • Visiones:

Las visiones en el Antiguo Testamento siempre aparecen como un don divino, o incluso como una imposición divina de la que el sujeto no puede separarse. El visionario no decide tener una visión. Las visiones de Dios en el Antiguo testamento solo pueden ser entendidas en un lenguaje figurado, puesto que nadie puede resistir la presencia misma de Dios y seguir vivo. En la visión el énfasis parece estar en los que se oyen y no tanto en lo que se ve, como en los sueños, a su vez que la persona que recibió una visión parece tener una participación más activa en medio de la visión. Las visiones de Dios son un ejemplo de su intención de revelarse y darse a conocer solo de manera parcial, de alguna manera sigue envuelto en el misterio

  • Teofanías:

Son especialmente relacionadas con la aparición del Ángel de Jehová, quien comunicaba el mensaje divino a las personas. Las teofanías son estudiadas como género literario con dos partes características: (a) descripción del acercamiento de Dios, y (b) conmoción de la naturaleza, que también puede incluir las relaciones humanas de temor y temblor. Una de las claves en las teofanías del AT es que ocurren en lugares considerados sagrados, donde con facilidad se puede buscar el contacto con la Deidad. Especialmente la montaña es el lugar recurrente donde en varias ocasiones Dios se reveló por medio de las teofanías.

  • Ángeles: potadores de mensajes a personas específicas.
  • Profetas

Es quizás el medio más conocido y más significativo de la revelación en el Antiguo Testamento. La descripción más distintiva para los profetas era la del “vidente”, sin embargo con el desarrollo del término profeta se ha llegado a definirlos como proclamadores del mensaje de Dios. El profeta se entendía a sí mismo como el canal por el cual Dios hablaba, es decir el canal de revelación verbal de Dios al pueblo. Sin embargo la tarea del profeta no solo era comunicar verbalmente, e incluso con actos simbólicos, la voluntad de Dios. En muchas ocasiones ellos mismos eran los encargados de llevar a su pueblo a Dios. (Cate)

  • Eventos: la actividad de Dios en la historia también constituye una vía de revelación. La liberación de Egipto, los juicios a su pueblo rebelde y muchas otras intervenciones han revelado algo de Dios mismo (Ryrie, 1993, págs. 71-72). Para los Israelitas era la forma primordial en la que podían construir una imagen de Dios, es decir a través de la experiencia. Los hebreos aprendieron a encontrar a Dios en los eventos extraordinarios que vivieron en el éxodo y la travesía rumbo a la tierra de Canaán. Experimentaron la cualidad libertadora y redentora de Dios solo por haber vivido la experiencia del Éxodo. Lo experimentaron como soberano cuando determino la posesión de la tierra prometida derrotando a los pueblos que allí se encontraban. También aprendieron que Dios se ocupaba de otros pueblos cuando envió a Elías a Siria y a Jonás a Nínive. Su conocimiento de Dios les llegó por lo que él revelaba de sí mismo en el devenir de los hechos históricos.

En este sentido, la revelación en la historia es algo propio del Dios de Israel. Ningún escrito religioso antiguo registra los acontecimientos históricos de una nación como el Antiguo Testamento. Esto significa que presenta, dentro de la gran diversidad de autores, tiempos y contextos geográficos y sociales una unidad en cuanto a que es la historia de las intervenciones de Dios en favor de una nación. Además a diferencia de las demás naciones, el Antiguo Testamento no intenta ser solo un recuento de las hazañas sino que no tiene reparos en presentar las debilidades y fracasos que experimentaron en su peregrinaje. La causa de este registro no es que Israel tuviera una conciencia diferente de la historia, sino que tenía una conciencia diferente de Dios. Ellos registraban la historia como revelación

La revelación a los patriarcas

Cuando Dios se dio a conocer a Abraham, Isaac y Jacob, lo hizo de manera que se demostrara algún parentesco con personas que experimentaron un cambio en sus vidas. Así luego de haberse revelado a Abraham como el Dios que lo había sacado de su tierra, de ahí en más lo hizo como el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob.

Lo cierto es que aunque no debemos apartarnos demasiado de lo que dice la Biblia, no es posible asegurar que Dios se haya aparecido a los patriarcas. Esta es una idea muy posterior y lo más correcto sería afirmar que Dios se colocó en el centro de sus vidas. Renckens afirma:

El Dios del mundo se adaptó a los limitados poderes de comprensión  del hombre y se dejó por primera vez conocer como un Dios que era protector personal y como Dios hereditario de una familia humana. (La religón de Israel, 1970, pág. 90)

De cualquier manera, con el diálogo entre Dios y Abraham la relación y el diálogo entre Dios y los hombres entraron en una nueva fase. Dios al dirigirse a Abra marcó el comienzo de la revelación especial. De igual manera que la respuesta de fe del mismo marco el inicio de la religión de Israel. La promesa de Dios a Abraham es considerada por algunos como el fundamento del Antiguo y del Nuevo Testamento, tanto la bendición, como la tierra y la descendencia encierran la idea de salvación. (Renckes, 1970, págs. 97-104)

La revelación de los nombres de Dios

Antes de la revelación a Moisés en el desierto de Madián Dios ya se había dado a conocer a Abraham con el nombre el Shaddai. Sin embargo, fue con Moisés a quien decidió revelar su nombre Yavé, en el encuentro de la zarza ardiente. Esta revelación por nombre debe tenerse en cuenta en el contexto de los pueblos del oriente antiguo donde la idea de los nombres estaba intrínsecamente relacionada con la persona misma y sus características principales. Por lo tanto el que Dios se haya revelado a Moisés con un nombre le daba un valor inmenso para la cultura y el pensamiento de la época. (Renckes, 1970, pág. 133)

El conocimiento del nombre de un dios implicaba un poder sobre el mismo dios y en consecuencia la seguridad de que las oraciones serían escuchadas. Cada nombre con el que Dios se reveló daba acceso a un aspecto particular del carácter de Dios de manera que el hombre podría descubrir por medio de él una parte del misterio de Dios. (Renckes, 1970, pág. 137)

Ejemplos principales de la autorrevelación de Dios:

  1. Génesis 12: por más que Dios no se presente al hablar con Abraham, resulta evidente que no había duda acerca de su autoridad, luego de presentarse, en el versículo siguiente vemos una promesa. Dios se interesa por las naciones, pero antes de poder extenderles su misericordia desea crear una relación con Abraham y su simiente, por medio de esta relación el bendeciría a todas las naciones.
  2. Génesis 15 y 17: Dios se identifica a Abraham como “El Shaddai”, resalta el poder de Dios en comparación con los seres humanos, en estos capítulos también establece formalmente un pacto con Abraham y le pide que ande delante de él y sea perfecto, tiene un sentido moral. La relación de Dios con su pueblo siempre tuvo una dimensión moral. Este pacto de naturaleza permanente debe sellarse con la circuncisión. El nombre tenía una gran importancia para los judíos, cuando se revela el nombre de una persona esta se encuentra activamente presente.

Cuando Dios le revela su nombre a Abraham, el significado de ese acto es muy grande. Aunque es grande y exaltado, consideró apropiado que lo conocieran hombres y mujeres, como si se estuviera entregando a ellos. Una vez que la humanidad tenía el nombre de Dios, el camino estaba libre para apelar a Él, pedir su presencia y, por supuesto, blasfemar (Dyrness, 1989, págs. 19-20).

3. Génesis 28:13. Se añade al nombre la relación con Abraham, el Dios de Israel se identifica con personas y sucesos. La historia de los patriarcas tiene su punto de partida en estas revelaciones del Génesis, ellos se sentían seguros sabiendo que Dios les había aparecido y llamado para una misión especial. Para los judíos el nombre era la esencia de la persona, reflejaba el carácter y su ser. Algunos nombres más utilizados en AT para referirse a Dios son:

  1. Elohim: a veces como ha-Elohim, “el Dios”, el único Dios. Es reconocido como el Dios de la creación, a veces se usa para otras divinidades.
  2. Yahvé: al manifestarse Dios en un contexto de opresión tuvo que revelar algo nuevo de su persona, presentándose como “Yo soy el que es”. En las experiencias que tienen los judíos en el desierto llaman a Dios de esta forma. Con este nombre, Dios no quiere ser definido, él se presenta como el que obrará la liberación y seguirá siendo protector del pueblo en el desierto; manifiesta también su presencia dinámica en el proceso creador. Yahvé no es estático como los ídolos, Él camina con su pueblo día y noche.
  3. Yahvé Tseba’oth: la segunda palabra es un término en plural. Este nombre se hizo común después del Pentateuco, se menciona más en los libros proféticos y los salmos. No hay acuerdo acerca de la cualidad de Dios representada por este nombre. Podría ser los ejércitos de Israel, ejércitos de los astros, el universo o elementos de la naturaleza.
  4. El-Shadday: nombre para el Dios todopoderoso de los patriarcas, puede significar literalmente “el Señor de la montaña” teniendo en cuenta que para los pueblos de oriente las montañas eran los lugares donde los dioses habitaban
  5. El: a veces usado como sinónimo de Elohim. Se asocia con la fuerza o el poder. Unido a otros términos, muestra distintas cualidades de Dios (El-Olem, Dios eterno; El-Ro’i, Dios que me ve; El-Shadday, Dios poderoso; El-Elyon, Dios altísimo; El-Elohe-Israel, El, el Dios de Israel)
  6. Adon: de origen desconocido, tiene la idea de señorío o de autoridad. (Dyrness, 1989, págs. 20-21; Zorrilla, 1991, pág. 52-53)

4. Éxodo 3: En este punto, Dios se aparece como el “Angel de Jehová”, a veces Dios se presenta mediante un mediador, otras de modo más directo. De la respuesta dada por Dios a Moisés cuando este pregunta por su nombre, se podría decir que Dios preserva su trascendencia hasta en su autorrevelación, permanece oculto incluso cuando se revela, para algunos es una expresión de la libertad de Dios y para otros es una evasiva. Dios se revela en primera persona y sus palabras señalan sus obras. Dios mismo acude al hombre, se revela como el que está y es para el hombre. Mirando al contexto, vemos que Dios quiere hacer hincapié en su presencia la cual es la única garantía del cumplimiento de sus promesas. La respuesta de Dios en este pasaje puede ser indefinida pero es porque Dios se seguirá autorrevelando en sus obras futuras. (Dyrness, 1989, págs. 24-25)

5. Éxodo 19:3 y 20:1,2: Dios le dijo a Moisés: “Vosotros visteis lo que hice” (19:4) Dios hace hincapié en sus obras, es un avance en la forma en la que se autorrevela. Dios no cesa de tener apariciones directas pero ahora también hace referencias a sus obras a modo de confirmar sus promesas. (Dyrness, 1989, págs. 25)

6. Éxodo 33:18-23. En este pasaje vemos que Dios desea mostrarse en función de sus atributos más que la forma en la que pueda presentarse. Él quiere dar a conocer su carácter y bondad, sin embargo Dios no oculta su gloria sino que la muestra en una forma que pueda ser apreciada por el pueblo pecador.  (Dyrness, 1989, págs. 26)

7. Éxodo 34:5-10. Se presenta como un Dios que mantiene un amor constante, pero que al mismo tiempo juzgará a los culpables. La presencia y amor de Dios son incondicionales pero  implican bendición y juicio.  (Dyrness, 1989, págs. 26)

Conclusión

La autorrevelación es un concepto fundamental sin el cual la historia de la salvación no puede ser comprendida completamente. Era necesario que Dios se revelase para que su creación caída no permaneciera distante de él. Sin la iniciativa de Dios de darse a conocer por medio de múltiples maneras, el conocimiento de del mismo hubiese estado supeditado a suposiciones y conjeturas erradas por parte de los seres humanos. Por ende la autorrevelación no solo permite que el carácter de Dios se manifiesta a los hombres sino que también determina la forma en que este se relacionará con él. La auotrrevelación establece los parámetros para la adoración, la convivencia y organización integral de la vida del pueblo de Israel.

Lo más importante a tener en cuenta a la hora de valorar el tema de la autorrevelación de Dios en el Antiguo Testamento es el hecho de la relación que Dios buscaba con su pueblo. Cada forma y oportunidad en la cual Dios se dio a conocer a su pueblo tuvo como repercusión no solo un concepto más completo de Dios sino también un relacionamiento más profundo e íntimo tanto a nivel personal como comunitario.

Bibliografía

Bancroft, E. H. (1986). Fundamentos de teología bíblica. Grand Rapids, Michigan, Estados Unidos: Portavoz Evangélico.

Cate, R. L. (1989). Teología del Antiguo Testamento: raíces para la fe neotestamentaria. El Paso, Texas, Estados Unidos: Casa Bautista de Publicaciones.

Discípulos: revista teológica y ministerialS/A. (Enero de 2002). La revelacón divina. Discípulos: revista teológica y ministerial(5). Recuperado el 27 de Marzo de 2019, de http://www.ciberiglesia.net/discipulos/05/05apuntes_revelacion.htm

Dyrness, W. (1989). Temas de la Teología del Antiguo Testamento. (A. S. Contin, Trad.) Miami, Florida, Estados Unidos: Vida .

Humphreys, F. (1986). La naturaleza de Dios . (A. Canclini, Trad.) El Paso, Texas, Estados Unidos: Casa Bautista de Publicaciones.

Pagán, S. (1995). Palabra viva. Nashville, Estados Unidos: Caribe.

Renckes, H. (1970). La religón de Israel. Buenos Aires , Argentina: Ediciones Paulinas.

Ryrie, C. C. (1993). Teología Básica. (A. S. Valdés, Trad.) Miami, Florida, Estados Unidos: Unilit.

Zorrilla, H. (1991). Lenguaje y pensamiento del Antiguo Testamento: comprensión de la voz de Dios como palabra humana. Ciudad de Guatemala: Ediciones Semilla.

1 comentario en “La autorrevelación de DiosAñade los tuyos →

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *