FUNDAMENTALISMO EN LATINOAMÉRICA – PARTE I

Resumen

El fundamentalismo es el movimiento teológico que se inició alrededor de los inicios del siglo XX, reaccionando al liberalismo teológico y sosteniendo verdades indiscutibles que se mantienen hasta hoy en día en sus filas, destacándose entre ellas la creencia de la inerrancia bíblica. Pero el movimiento teológico no se ha quedado en las esferas del pensar o la iglesia, sino que con el paso del tiempo se ha trasladado a los estractos sociales y político, tanto en Estados Unidos como en América Latina, provocando así una serie de acontecimientos por el cual han influido enormemente para el conservadurismo de sus ideales para lo que hoy se vive actualmente.

Introducción

El fundamentalismo según la R.A.E. (2020) cita las siguientes definiciones. 1) Movimiento religioso y político de masas que pretende restaurar la pureza islámica mediante la aplicación estricta de la ley coránica a la vida social. 2) Creencia religiosa basada en una interpretación literal de la Biblia, surgida en Norteamérica en coincidencia con la Primera Guerra Mundial. 3) Exigencia intransigente de sometimiento a una doctrina o práctica establecida.

En este artículo se intentará abordar la segunda definición, con sus implicancias políticas y sociales para los cristianos en Latinoamérica. Constituyendo el fundamentalismo teológico una de las principales posiciones del ámbito del Protestantismo actual (Roldan, pág. 91).   

El historiador Pablo Deiros (2016, pág. 1275) describe como un movimiento moderno; puesto como se abordará a continuación; surgió en reacción al liberalismo teológico y tiene entre sus principales características el afirmar la inerrancia bíblica con todo lo que conlleva la misma.

1. Aspectos históricos

1.1. Contexto y la teología liberal

Se debe mencionar como dato no poco importante, que la teología liberal[1] estaba en pleno apogeo para que se presentase el fundamentalismo teológico. Era un tiempo de modernismo, donde se cuestionaba todo tipo de autoridad y se analizaba cualquier tipo de texto, incluyendo a la Biblia. En palabras de Justo González (2010, págs. 171-172) este movimiento floreció en el siglo diecinueve e inicios del siglo veinte, buscando reconciliar la teología con la modernidad, donde se apelaba al potencial y progreso de las personas que llevarían a utilizar simplemente la razón, entre las ciencias modernas, rechazando así en muchos casos los aspectos sobrenaturales como los milagros, dando explicaciones lógicas a los acontecimientos aparentemente extraordinarios. Llevando así a que la Biblia sea estudiada y criticada con las mismas herramientas analíticas e históricas que los eruditos aplican a cualquier otra pieza de literatura o registros supuestamente históricos.

Con el denominado Padre de la teología liberal; George Hegel, se centró su pensamiento en el sentido de total dependencia, siendo catalogada posteriormente como una teología de sentimientos. La Biblia para muchos teólogos liberales, se le concedió poca importancia, pues ya no era vista con el carácter normativo de antes, y los textos del Nuevo Testamento servía de testimonios por las experiencias religiosas (Roldan, págs. 86-88). En palabras de Bromiley (en Roldan, pág. 88) el desafío del liberalismo es la oposición del subjetivismo individualista de la época, con el objetivismo de la ortodoxia de la Palabra de Dios. El liberalismo buscaba encontrar su lugar a la teología en entre las ciencias, entre el mundo de la razón, desechando así los milagros, lo sobrenatural y etc. Dando explicaciones moralistas o figurativas a todas lo que no fuera racional. (Roldan, págs. 86-88; González, 2010, págs. 171-172; Haskell, 2009, pág. 212)     

En la mente común, el liberalismo sería todo lo opuesto al fundamentalismo, ellos consideran como liberal a todo aquellos que no concuerdan con ellos. En comentarios de reformadores dicen “ha sido la mayor amenaza en contra del cristianismo bíblico, vaciando las iglesias en Europa y criticando por negar las doctrinas fundamentales” (González, 2010, pág. 172; Graham, 2016)

En comentarios de Miguez Bonino (en Roldan, pág. 89) menciona, que el fundamentalismo no fue solamente la crítica de la teología liberal (en realidad, mayormente de la crítica bíblica) sino también, y en muchos casos muy especiales, de los desarrollos científicos que parecían atacar la totalidad de la fe cristiana, cosas como la teoría de la evolución y la negación de una creación basada en Génesis literalmente. Si la Biblia no era infalible, cuando habla de esas cosas, entonces la negación por parte de la ciencia le quita toda la base a la fe. Para el fundamentalista, lo grave es que la teología liberal deja a la Biblia inerme ante el ataque de la ciencia y así destruye el fundamento mismo de la fe. El liberalismo llegaría cada vez más en Norteamérica, que pronto provocaría una reacción.

1.2. Origen

El protestantismo norteamericano iniciaba a confrontarse con retos de carácter intelectual. Lo mencionado sobre la teología liberal, iba llegando de Europa continuamente por medio de los inmigrantes y las nuevas ideas que ponían en duda buena parte de lo que antes se había dado por sentado. Entre ellas estaba principalmente la teoría de la evolución, aquella propuesta por Darwin, y creaba gran debate, pues parecía contradecir la historia de la creación del Génesis. Entre teólogos tuvieron mayor importancia los estudios históricos y críticos que estaban teniendo lugar en Europa, particularmente en Alemania (González, 1994, pág. 395).

El historiador Pablo Deiros (2016, pág. 1278) lo sitúa entre 1875 y 1914 creciendo desde contextos diferentes con ideas y pensamientos esparcidos en los finales del siglo XIX. Agregando que muchos de los inmigrantes en las ciudades se estaban alejando de sus típicas iglesias tradicionales y siendo así tierra fértil para ser sembrados con las ideas fundamentalistas que estaban naciendo.

Otro acontecimiento que aportó como debate, fue el juico de Scopes, que reavivó según Justo González (1994, pág. 539), el debate entre liberales y fundamentalistas. La discusión estaba instaurado detrás del juicio, al que se le acusaba a un maestro de enseñar la teoría de la evolución y sirvió de símbolo de los esfuerzos de los fundamentalistas de prohibir que se enseñe en las escuelas las teorías de Darwin.

En ese contexto es que tiene como inicio el fundamentalismo en los Estados Unidos a finales del siglo XIX y comienzo del siglo XX. Su nombre se deriva de los cincos puntos fundamentales que los fundadores promulgaron en la conferencia en Niágara en 1895 (González, 2010, págs. 129-130). Éstos cincos puntos eran la infabilidad de las escrituras; nacimiento virginal de Jesús, su muerte en sustitución y pago por los pecados humanos, su resurrección física y su retorno pronto (González, 2010, págs. 129-130). La palabra fundamentos se volvió característico de la reacción antiliberal y la mayoría de las denominaciones del sur se adhirieron al fundamentalismo.

Los magnates petrolero Lyman y Milton Stewart publicaron una serie de veinte libros pequeños con el título general de The Fundamentals: A testimony of the Truth (Los fundamentales: un testimonio de la verdad). Los libros circularon de forma masiva y dieron así el nombre al movimiento que ya se estaba preparando a finales del siglo diecinueve y nacido a inicios del veinte (Deiros, 2016, págs. 1278-1279).

Institutos bíblicos como el fundado en Chicago en 1886 por Dwight L. Moody surgieron para capacitar a los laicos y convertirlos en líderes evangelistas que fueron reforzados con conferencias, con el deseo y despertar en el nuevo curso de la historia que Dios hablaría con el nuevo siglo, y fundamentándose fuertemente en la Biblia impresa, con apoyo de tratados y periódicos (Deiros, 2016, pág. 1278).     

Menciona González (1994, págs. 539-540) que casi todas las denominaciones sufrieron conflictos internos a consecuencia del debate sobre los fundamentos de la fe, en especial sobre la infabilidad de las Escrituras, provocando así entre las denominaciones un cisma, con el paso de los tiempos.

1.3. Características

El fundamentalismo se autoproclama defensor de la ortodoxia tradicional, pero irónicamente dio lugar a nuevas interpretaciones del mensaje bíblico, puesto que rechazaban los estudios históricos del mensaje bíblico más el énfasis en la infabilidad, permitió la creación de nuevas doctrinas que la que más creció y se dio a conocer fue el dispensacionalismo[2], que con varias formas se popularizó con la Biblia de comentario de Cyrus Scofield (González, 1994, pág. 396).

En grandes rasgos se puede describir al fundamentalismo por su hambre en el evangelismo, su postura escatológica orientada hacia el premilenarismo y el desarrollo de actitudes separatistas y exclusivistas. Desde la década de los 30 se tornaron más a atacar las ideas humanistas seculares que contra el modernismo doctrinal. El separatismo fue una característica distintivas del fundamentalismo (Deiros, 2016, pág. 1279). Es oponente al relativismo, pluralismo y la ambigüedad. En ciertos sectores del fundamentalismo, ven como necesidad la permanencia de la verdad¸ en especial en sectores reformados calvinista. El autoritarismo es frecuente, centrando en una persona o un dogma o serie de principios que se consideran absolutos e incuestionables (Deiros, 2016, pág. 1286).

Después de la segunda guerra mundial y con la guerra fría, los fundamentalistas se tornaron más anticomunistas y más tarde con el fracaso de la guerra de Vietnam se volcaron más a la política y la acción política, convirtiéndose más social que religioso. Tornándose a ser parte de la Nueva Derecha Cristiana, que tenían como metas restaurar en los Estados Unidos con los principios cristianos sobre los que fueron fundados. Fomentando así la presencia misionera en el mundo, el restablecimiento de la educación publica como educación moral, la protección de los valores tradicionales de la vida familiar (Deiros, 2016, pág. 1281).

1.4. Llegada a Latinoamérica

Muchas misiones de fe, de origen predominantemente estadounidense, se inscribieron dentro de esta corriente. Sus primeros misioneros y sus discípulos directos fueron voceros más o menos vehementes de estas corrientes. Algunos de estos últimos, se pronunciaron en forma tácita en contra de todas las corrientes teológicas europeas, tanto liberales como neoortodoxas. Tomando sólo el caso testigo —meramente ilustrativo— a Raúl Caballero Yoccou, que representa la segunda generación de Hermanos Libres en la Argentina. Autodidacta, discípulo de los misioneros británicos, produce una serie de libros de exposición bíblica, evangelización y pastoral. No son muchas las referencias a la teología que se puede encontrar en sus libros. Una excepción lo sea su obra Épocas cruciales en la extensión del evangelio, publicada en 1966 (Roldan, pág. 98).

La corriente fundamentalista derivó en una identificación con el dispensacionalismo y es así como hoy continúa en las esferas eclesiásticas de muchas denominaciones. En general, no hay dentro de esta corriente estudios serios y profundos de la teología europea. Predomina un énfasis en las doctrinas clásicas con poco interés en la correlación del mensaje bíblico a la realidad concreta en la que está inmersa la iglesia. En general, es una teología que reacciona a toda novedad en el campo del pensamiento, es anti-intelectual, anti-científica y recurre constantemente a la Biblia a modo de dicta probantia, suponiendo que es posible el acceso directo a la Biblia sin una mediación hermenéutica y sin presupuestos (Roldan, pág. 98). El fundamentalismo en Latinoamérica no está en decadencia, como muchos sospechaban, más bien es dinámico y se adapta, representando tendencias contemporáneas y satisfaciendo necesidades modernas (Deiros, 2016, págs. 1283-1284). En el continente Latino ha cambiado de actitudes con respecto a la política, convirtiéndose hasta parte, pero esto se desarrollará más adelante.

Conclusión

Como hemos visto sus inicios, el fundamentalismo es un movimiento moderno  en reacción al liberalismo teológico y tiene entre sus principales características el afirmar la inerrancia bíblica con todo lo que conlleva la misma. En la segunda parte del artículo se estará indagando más sobre sus aportes e influencias, pero de manera introductorio llegaremos hasta acá.

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Baker, R. A. (2003). Compendio de la historia cristiana. (F. Almanza, Trad.) El Paso, Texas, Estados Unidos: Mundo Hispano.

Deiros, P. A. (2016). Historia del cristianismo. El Paso, Texas, Estados Unidos: Mundo Hispano.

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1 comentario en “FUNDAMENTALISMO EN LATINOAMÉRICA – PARTE IAñade los tuyos →

  1. Muchas gracias por el aporte. Es pertinente conocer las raíces e inicios de este movimiento!
    Esperaré la segunda parte!

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