El cristiano y la política: un análisis de la postura anabautista

Autores

Erik Ivan Loewen Wiens
eilw2407@gmail.com
Bryan Manolo Plett Kliewer
bryanplett.pb@gmail.com

Resumen

Analiza diferentes posturas teológicas de la relación entre Iglesia y Estado para una comprensión más profunda del obrar en la política de diferentes denominaciones. También se verá razones concretas porque los anabautistas rechazaron la participación en la política, por ejemplo, debido al juramento. En la tradición anabautista, también los temas de política, guerra, pena de muerte, etc. son temas bastante complicados y aún los escritos anabautistas guardan mucho silencio sobre estos temas. Debido al fuerte énfasis en el discipulado e imitar a Cristo, los anabautistas mayormente han rechazado el involucramiento en estas áreas, ya que Jesús dijo que su reino no era de este mundo. Cuando la gente le quería hacer rey, Jesús rechazó. Por eso, los anabautistas interpretan que los cristianos también deben rechazar puestos políticos. Sin embargo, ¿es bíblicamente justificado que los cristianos no pueden ser políticos, que no pueden participar en la guerra y que deben oponerse a la pena de muerte? Para finalizar queremos ver las responsabilidades civiles que cada creyente debería cumplir y cuándo la desobediencia civil es una opción.

Palabras claves: Relación Iglesia-Estado, Teología Anabautista, Juramento, Responsabilidad civil, Política, Guerra justa, Pena de muerte.

Abstract

Analyzes different theological postures about the relationship between church and state for a more profound comprehension about the working in politics from the perspective of different denominations. As well there will be presented concrete reasons why the anabaptists rejected the participation in politics, for example, because of the oath. In the anabaptist tradition, also themes like politics, war, capital punishment, etc. are very complicated topics and even the anabaptist writings keep great silence about those themes. Given the strong emphasis in discipleship and imitating Crist, the anabaptists at large did reject involvement in those areas, because Jesus said that his kingdom was not from this earth. When the people wanted to make him king, Jesus refused. That’s why the anabaptist come up with the interpretation that Christians should reject political positions. But is it biblically justified that Christians can’t be politicians, that they can’t participate in war and that they have to oppose capital punishment? To finish, we’ll see the civic responsibilities that every believer should fulfill and when civic disobedience is an option.

Key words: relationship church-state, anabaptist theology, oath, civic responsibility, politics, just war, capital punishment.

Introducción

            En tiempos cada vez más complejos, ideológicamente tan variados y con la influencia de la iglesia decreciendo, el tema de la política se ha vuelto cada vez más elementar para cada ciudadano y para los cristianos. Por razones históricas y teológicas, los anabautistas mayormente se han resistido a la participación en la política. A continuación, se analiza la postura anabautista con respeto a la política en más detalles.

1. La relación Iglesia – Estado

            Antes de entrar en el tema de la relación entre estas dos instituciones es necesario definir un poco el rol del estado. El estado es en palabras simples, la organización de una sociedad, cual se encarga de establecer a través de reglas y leyes, la paz y justicia en una sociedad, que es algo necesario para el funcionamiento de cada sociedad. Esas reglas también limitan el poder del gobernador mismo, para no tener una tiranía o dictadura, corrompiéndose por el poder. También tiene la obligación dada por Dios a “impartir justicia y castigar al malhechor” (Romanos 13:4). Con esta función es responsable ante Dios y debe ser a servicio del pueblo, no este para el gobierno. (Rogers, 2019)

1.1 La relación Iglesia: Iglesia dicta al Estado

La relación entre Iglesia y Estado, es un tema discutido desde que el cristianismo comenzó. Siendo perseguido en los primeros siglos del cristianismo, la relación era claramente en enemistad, debido a las persecuciones. No obstante, este cambió drásticamente con la conversión del emperador Constantino en el siglo IV, y con Teodosio I el cristianismo fue declarado como religión oficial del Imperio Romano. De este día en adelante la relación Iglesia – Estado, era una relación muy cercana, siendo “casado” fusionado a un gran sistema de poder en donde la religión cristiana era impuesta sobre cada ciudadano. Las dos instituciones eran vistos como los brazos o las dos espadas de Dios, siendo las dos instituciones con el cual gobierna Dios en la tierra. En este tiempo, especialmente con Agustín, pero también con Calvino en tiempo de Reforma, la Iglesia era vista como poder superior al Estado cual le dicta lo que tiene que hacer. Con Agustín esto se realizó con la Iglesia Católica Romana, que tenía una larga historia de imposición de la fe, corrupción y herejía en la Iglesia. Con Calvino en Ginebra se trataba de construir una teocracia. La relación era definida en forma similar como con la Iglesia Católica, siendo el Estado la sirviente de la Iglesia. Calvino ordenaba que valores cristianos eran impuestos por el Estado y herejes, o personas que pensaban de diferente manera, eran perseguidos. (Driver, 1994, págs. 122-124; Redekop, 2007, págs. 45-46)

1.2. La relación Iglesia – Estado: Lutero

Lutero con la Reforma, se aferraba a la concepción católica de la relación Iglesia-Estado, pero claramente argumentaba que estos poderes deberían ser separados, siendo estos de dos reinos completamente diferentes. Aprobaba y respetaba las dos instituciones como también Agustín y Calvino, pero no veía como podían trabajar en conjunto y defendía que el Estado no debería interferir en la vida eclesial. No obstante, decía que el cristiano se mueve y vive en estos dos reinos, el terrenal y el celestial y puede también trabajar en los dos reinos, con la intención de Cristo de servicio. Es así también que el gobierno era ordenado por Dios para establecer la paz y la justicia en el Reino Terrenal y servir. El cristiano podía trabajar en este Reino para poder garantizar la paz en la sociedad, lo cual justificaba también para el creyente el uso de la violencia y de la guerra para poder llegar a este fin. (Driver, 1994, pág. 123)

1.3. La relación Iglesia – Estado: separación completa

Los anabautistas seguían la idea de separación de las dos instituciones como también su aprobación. La iglesia debe ser una iglesia libre de la influencia del Estado, como también afirmaba Lutero. En diferencia a los anteriores entendían que por el hecho que el Reino Terrenal y el Celestial o Espiritual eran tan diferentes, el creyente no podía actuar tanto en la política, el poder secular y en la iglesia, el poder espiritual. La función del cristiano era entendido por los anabautistas en la “perfección de Cristo”, la iglesia, y no en el mundo carnal. Esta doctrina encaja con el inconformismo anabautista que conlleva una separación radical entre el creyente y el no-creyente, entre el Reino de Dios y el Reino Terrenal, identificándose radicalmente como ciudadanos del Reino Celestial y no en el Reino Terrenal. El Reino Celestial se encarga de las cosas “espirituales” y el Reino Terrenal de cosas carnales y por eso no era compatible con el anabautista. La iglesia ciertamente tiene un llamado diferente. Es un llamado para transformar a las personas de manera espiritual, siendo la comunión de los santos, de aquellos que son salvados. Ellos enseñan a ser personas honestas y ciudadanos responsables, en breves palabras, a ser personas buenas. Pero también conlleva el rol de ser la voz profética de Dios para indicar a injusticias del estado y reclamarlas, disponiendo su propia ayuda para hacerlo. (Ratzlaff, 2006, pág. 10; Driver, 1994, pág. 125; Neufeld, 2006, págs. 449-450; Sattler, Confesión de Schleitheim)

La radical separación y no involucramiento en la política de los anabautistas, es mayormente fundamentado también por razones históricas de siendo perseguidos por tanto protestantes y católicos. Por este hecho, negaron profundamente colaborar con un gobierno que perseguía a otros creyentes por tener diferencias con ellos. No querían tener nada en común con aquellos quienes les persiguieron y practicaban injusticias. También se oponían a la idea de que se opone valores o creencias cristianas sobre uno, porque: entendían a la iglesia como comunidad de membresía libre y por eso uno no podía ser obligado a ser cristiano y porque era una sociedad completamente diferente, contra corriente del mundo. Este punto también hoy en día es aceptado por la mayoría de las denominaciones, basado en la Libertad de Religión de cada persona y no imponiendo una religión a alguien otro por fuerza. De este punto los anabautistas merecen el mérito de ser los pioneros de esta idea. (Driver, 1994, págs. 126,128; Redekop, 2007, pág. 68)

Problema con esta idea, no obstante, es el hecho que en la gran mayoría de gobiernos la Libertad de Religión y de Opinión es garantizado y por eso no existen persecuciones como en aquellos siglos, justamente también gracias a los anabautistas. No tuvieron en mente un gobierno democrático, sino tiránico. Su doctrina de no involucrarse en la política y trabajar en y con el estado es basado en su historia, antes que nada. La idea correlacionada de separación radical del mundo era conllevada también muchas veces con la negación del servicio al prójimo, cosa que después con el tiempo fue cambiando. La clásica idea de inconformismo es en contra muchas veces al servicio al prójimo no-creyente y de servir en el Reino Terrenal, con p.ej. la política. (Redekop, 2007, págs. 71-72)

2. Razones teológicas anabautistas de la No-Participación política

2.1. El juramento     

Para el anabautista otra razón para no involucrarse en política es el requisito del juramento al ser inaugurado en un oficio político. Esta postura es basada en el Sermón del Monte, Mateo 5:33-37 en donde dice en el v.34 “No juren de ningún modo”. Ese mandato fue interpretado en forma literal por los anabautistas y es explicado en la Confesión de Schleitheim, debido a la explicada imposibilidad de cumplir un juramento dado, por no poder controlar el futuro, eso solamente puede hacer Dios. (Sattler, Confesión de Schleitheim)

Gerhard Maier interpreta a Mateo 5:33-37, como un llamado del creyente, del discípulo de Cristo, a estar comprometido con decir siempre la verdad y no necesitar un juramento para aprobar que algo sea verdadero. Es la idea que cada palabra dicha sea verdadera y que entre creyentes no haya necesidad de jurar para afirmar que sea verdad, porque siempre se habla la verdad. El juramento justamente estaba regulado en la ley del AT, porque en el Pueblo de Dios no se hablaba más la verdad, similar como con el divorcio en el AT. La pregunta con respeto al juramente ante el Estado está si eso es razón suficiente para negar un protocolo hecho por el Estado del Reino Terrenal, ciertamente no cristiano. Un mundo no-cristiano que necesita la aseguración, para un creyente innecesario, para estar seguro de la veracidad de lo dicho, para cual mundo, el Sermón del Monte tampoco es escrito. (1996, págs. 172-175)

Es así que también Jesús, bajo juramento, afirmó ante Pilato que él era el Cristo, el Hijo de Dios (Mateo 26:63). Él obedeció a este protocolo estatal de testificar bajo juramento que él era Cristo. Es así que se puede argumentar que para este tipo de juramente es legítimo para el cristiano dar un juramento, que de hecho no necesitaría hacer por sí mismo, sino para la tener la confiabilidad del prójimo no-creyente. Hay que aclarar que esto no por eso es aplicable en la iglesia con los creyentes, en donde se debería escuchar solamente la verdad. En donde es posible es también útil dar una promesa, como uno lo puede hacer muchas veces en Paraguay y en Alemania. (Maier, 1996, pág. 175)

2.2. La guerra

Las cuestiones sobre el uso de la espada, ya sea defensa nacional, defensa propia o pena de muerte, fueron y son todavía muy controversiales durante toda la historia de la iglesia. Estaban presentes tres perspectivas principales, en cuanto al uso de la espada por parte de los cristianos. La perspectiva del pacifismo, la cual practicaron los anabautistas, donde ningún uso de la espada por parte del cristiano es justificado. La segunda perspectiva se puede resumir en ‘Mi país, verdadero o falso’, donde cualquier uso de la espada es justificado. En el medio de estas dos perspectivas está la perspectiva de la ‘guerra justa’, en donde a veces el uso de la espada es necesario y justificado. A continuación, se desarrollará a más profundidad la perspectiva pacifista del anabautismo. (Sproul)

A pesar de que Dios claramente ordenó guerras en el Antiguo Testamento y ayudó a los israelitas a vencer muchas naciones enemigas, la perspectiva anabautista del Nuevo Testamento es que Jesús vino para terminar con toda actividad militar y de guerra. El amor es lo más importante (Marcos 12:30,31), por lo cual la guerra no es una opción para los cristianos. El amor hacia los enemigos (Lucas 6:35) y la enseñanza de ofrecer la otra mejilla (Mateo 5:39), son suficiente justificación, según los anabautistas, para desobedecer las demandas de los gobernantes (Hechos 5:29). El reino de Cristo no es de este mundo (Juan 18:36) y las armas de los cristianos no son carnales (2 Corintios 10:4). Por estas enseñanzas de Jesús, los anabautistas han practicado el amor y la no-resistencia por más de cuatro siglos. No lo practicaron de manera perfecta, pero con el deseo de obedecer a Cristo. El rechazo de participar en guerras, les ha costado mucha oposición y opresión a través de los años. Muchas migraciones de los anabautistas, fueron realizados debido a que buscaron la “libertad de conciencia”, es decir, la posibilidad de no participar en actividades de guerra. (Yoder)

En cuanto a la actividad militar del Estado, especialmente como forma de protección nacional, la literatura anabautista mantiene mucho silencio. Obviamente la mayoría de los anabautistas rechazaron la participación en guerras y el uso de medios de coerción y violencia para mantener orden social y paz. Algunos anabautistas estaban criticando la manera en la que se realizaron algunas guerras, por ejemplo, contra los turcos musulmanes. Sin embargo, aún los anabautistas con sus fuertes convicciones pacifistas, vieron la guerra para la defensa nacional como un mal necesario, pero sin estar dispuestos de participar en este mal necesario. En la confesión de Schleitheim, Michael Sattler en el artículo VI argumenta que los gobernantes seculares nomás tienen permiso para emplear la espada, castigando y matando a los malvados. (Redekop, 2007, págs. 68-69; Britannica, 2020; Sattler, 1527, pág. 3)

Dejar al estado secular ejercer la guerra, mientras que uno mismo no está dispuesto a participar y aun así uno disfruta de los beneficios de libertad, por la cual lucha el ejército secular, es a lo mejor problemático y a lo peor es hipócrita. Negar a los cristianos la participación en posiciones donde se usa la ‘espada’, ya sea soldado o policía, no es justificado. A pesar de que la Biblia no dice que un cristiano debería servir en el ejército, aún así está muy claro a través de la Biblia, que el puesto de soldado es respetado y consistente con la cosmovisión bíblica. Ya en Génesis 14, Abraham rescató a Lot, empleando fuerza militar para lograr un fin noble, el de rescatar y proteger al inocente. Dios era conocido como Él que lucha por su pueblo, especialmente durante el Éxodo hasta que Israel fue establecido en Canaán. Por esa razón también, Israel no tuvo un ejército bien fijo y establecido. Más tarde, con Saúl como el primer rey, Israel tenía por primera vez un ejército permanente (1 Samuel 13:2). El ejército creció bajo el reinado de David (2 Samuel 15:19-22) y creció aun más durante el reinado de Salomón, a pesar de que el tiempo de su reinado fue muy pacífico. (Got Questions, 2020)

En el Nuevo Testamento, Jesús fue asombrado por la sabiduría y la fe del centurión romano (Mateo 8:5-13). Jesús nunca denunció la profesión de soldados, como tampoco lo hicieron Juan el Bautista y los apóstoles. Varios soldados en el Nuevo Testamento son elogiados como cristianos, personas temerosas de Dios y hombres de buen carácter (Hechos 10:2,22). Pablo habla en términos militares, refiriéndose a Epafrodito como su “compañero de lucha” (Filipenses 2:25). Además, exhorta a los cristianos a ponerse toda la armadura de Dios (Efesios 6:10-20). Los cristianos que sirven civilmente a su país con dignidad y honor, pueden hacerlo con buena conciencia, ya que su profesión es tolerado y respetado por Dios. Los soldados y policías que sirven honrosamente al país, merecen respeto y gratitud por parte de los cristianos. (Got Questions, 2020)

Ahora bien, la perspectiva de la guerra justa, la cual es el equilibrio entre estar demasiado pasivo y demasiado activo, se desarrollará a continuación. ¿Qué es lo que determina si una guerra es justa o no? La respuesta abreviada es, que una guerra o el uso de violencia es justificado cuando se lo usa como defensa. Esto quiere decir, que guerras o invasiones ofensivas con el objetivo de conquistar y enriquecer, no son justificados. Jesús establece aun en el Nuevo Testamento, que el cristiano tiene el derecho de autodefensa: “Ahora, en cambio, el que tenga un monedero, que lo lleve; así mismo, el que tenga una bolsa. Y el que nada tenga, que venda su manto y compre una espada” (Lucas 22:36). Guerras justas son entonces autodefensas a gran escala. Sin embargo, cristianos deben oponerse a guerras de agresión, porque son nada más que homicidios a gran escala. (Sproul, 2020)

¿Qué pasa entonces con Romanos 12:19: “No tomen venganza, hermanos míos, sino dejen el castigo en las manos de Dios, porque está escrito: ‘Mía es la venganza; yo pagaré’”? ¿Deben los soldados y policías dejar su profesión? No, ya que existen esferas esenciales en la sociedad, las cuales Dios ha ordenado, en donde no se puede volver la otra mejilla (Mateo 5:39). Dios ha dado la autoridad de la espada al estado, para infundir terror a los que hacen lo malo (Romanos 13:3-4). Dios usa el estado con la espada como instrumento, para impartir justicia y castigar a los malvados. De la misma forma Dios usa evangelistas como instrumento, para llevar a la salvación a los predestinados (Hechos 13:48). Dios es soberano y Él podía hacerlo todo solito, pero Él decidió realizar su voluntad a través de instrumentos. El estado con la fuerza de la espada, es uno de los instrumentos que Dios ha ordenado y establecido. Amor consiste en más que no devolver mal por mal (Romanos 12:17). Amor requiere también justicia, en esferas asignadas por Dios, en donde el malo sí recibe lo que merece (ej. padres disciplinando a sus hijos, excomulgando alguien de la iglesia, etc.). Por ende, no existe justificación para prohibir al cristiano la profesión como policía o soldado. (Piper, 2014)

2.3. La pena de muerte

¿Pero la Biblia no prohíbe matar a alguien? ¿Pena de muerte no contradice las enseñanzas de amor de Jesús? El cristianismo actual está muy acostumbrado a un Dios de amor y muy poco se escucha de un Dios santo y justo. Dios no solamente permite la pena de muerte, sino encima la comanda: “Si alguien derrama la sangre de un ser humano, otro ser humano derramará la suya, porque el ser humano ha sido creado a imagen de Dios mismo” (Génesis 9:6). Debido a que Dios es justo, el castigo tiene que ser de la misma proporción que el crimen. Por eso es justificado, que se mata a un asesino. Jesús no quitó la ley civil del Antiguo Testamento, sino la afirmó y la completó. ¿Pero qué acerca de la misericordia? Aunque el ladrón en la cruz, al lado de Jesús, recibió la promesa de que en este mismo día iba estar en el paraíso, al mismo tiempo él reconoció que él estaba recibiendo el castigo que él merecía. Realizar la pena de muerte en el caso de asesinos, demuestra la dignidad del ser humano. Si no se castiga severamente a un asesino, entonces se demuestra con esto que la vida del ser humano no es tan valiosa. El estado tiene la autoridad por parte de Dios, de castigar y aún matar a los malvados. El apóstol Pablo reconoció esto, cuando dijo al tribunal romano: “Si soy culpable de haber hecho algo que merezca la muerte, no me niego a morir” (Hechos 25:11). Aunque siempre van haber sinceros cristianos en desacuerdo ante estas problemáticas, aún así es importante que los cristianos hacen recordar al mundo, que acciones tienen consecuencias, tanto en esta vida como en la vida futura. (Colson, 2017)

2.4. El peligro de la corrupción

La prohibición para ser político, por parte de los anabautistas, no viene sin argumentos. El temor a la corrupción es justificado en la mayoría de los casos. Poder corrompe al ser humano. Adán y Eva ya querían ser como Dios. Los discípulos mismos se discutían entre ellos, quienes serían los más importantes en el reino de Jesús (Lucas 22:24-30). Además, también es cierto, que muchos políticos son ricos y es muy difícil que un rico entra en el cielo (Mateo 19:24). Por último, también es cierto que Dios ha elegido muy pocos poderosos y de noble cuna (1 Corintios 1:26). (Foster, 1989, págs. 141-144)

Ahora, dicho todo esto en cuanto a los peligros de ser político, hay que aclarar claramente que el gobierno y la tarea de reinar, no son una invención humana. Vienen de Dios mismo y aún antes de la caída de Adán y Eva: “Sean fructíferos y multiplíquense; llenen la tierra y sométanla; dominen a los peces del mar y a las aves del cielo, y a todos los reptiles que se arrastran por el suelo” (Génesis 1:28). Durante toda la historia, Dios ha instituido reyes y gobernadores. Una sociedad no puede funcionar bien, sin buenos líderes. Esto se ve claramente en el tiempo de los jueces, cuando Israel no tenía autoridad clara y fija, y todos hacían lo que querían (Jueces 21:25). Después de la caída, el gobierno funciona para frenar la maldad en el mundo (Romanos 13:1-7). Muchas libertades y derechos que los cristianos disfrutan, fueron proveídas a través del gobierno. Ahora, ¿el peligro de corrupción es suficiente justificación para prohibir al cristiano la profesión política? No, porque Jesús y los apóstoles nunca lo prohibieron. Además, pretender que solamente políticos están en peligro de caer en corrupción, es muy erróneo. Es posible ser corrupto en básicamente cada profesión existente, aun como líder religioso. Esta realidad no es justificación para prohibir todo tipo de profesión. Básicamente todo lo emprendido va ser corrupto de alguna u otra manera, ya que los seres humanos son pecadores corrompidos. Lo mismo pasa con los políticos, pero esto no da a los cristianos el derecho de ser anarquistas. Pueden ser sal y luz en el ambiente político, o por lo menos pueden orar que los políticos teman a Dios y toman sabias decisiones para el país. (Sproul, 2020)

3. La responsabilidad y desobediencia civil

¿Pero que nos toca como cristianos hacer en nuestra responsabilidad civil ante el Estado? ¿Qué responsabilidad tengo yo y cuales son derechos míos delante la ley? Esas son preguntas que cada vez son más importantes porque cada vez más el gobierno se involucra en todas las áreas de la vida y en especial en recientes tiempos en la iglesia. No solamente aumenta la responsabilidad civil de la mayoría a la hora de p.ej. pagar impuestos, hacer la burocracia para poder abrir un negocio, sino que también ideas actuales de políticos, amenazan muchas veces a la libertad de religión y opinión de la iglesia misma. La política cada vez más quiere influenciar en cómo debe ser la iglesia y también la familia. (Redekop, 2007, pág. 99)

En primer lugar, es importante aclarar que el creyente debe aceptar y someterse bajo el gobierno del Estado, siendo esa una institución que recibe su poder de Dios, como ya dicho, para establecer la paz (Romanos 13:1-5). Tito 3:1 recuerda a los creyentes a ser “obedientes y sumisos ante los gobernantes y autoridades”. El creyente ciertamente puede y debe obedecer más a Dios, en desobediencia a las autoridades, como dice en Hechos 4:19 “Juzgad si es justo delante de Dios obedecer a vosotros antes que a Dios”. (RVR1960). Pero aún si el cristiano desobedece al gobierno en una cierta idea o ley, nunca lo desaprueba como institución, siendo no a favor de una anarquía. (Redekop, 2007, págs. 101-102)

La desobediencia al estado es especialmente bíblica cuando es una cuestión de tener que dejar adorar a Dios y de deber tener a otro dios a lado o tener que dejar la fe. Ahí sin cuestiones es importante la desobediencia civil. También la es importante ante la tiranía, o cuando el gobierno no cumple su rol de establecer paz y justicia o cuando los derechos establecidos en la ley para el ciudadano son amenazados o quitados. Así Pablo se defendía ante los soldados romanos, insistiendo en su derecho de recibir una audiencia ante el juez como cualquier ciudadano romano (Hechos 22:23-29). Ea encima superior al oficial mismo por haberlo recibido de nacimiento, o sea por herencia, siendo de segunda generación romano, y no haberlo que tener comprado como el oficial. (Neudorfer, 1996, págs. 282-283; Boyce, 2018)

 Por la obediencia al estado, también cumple las leyes del estado haciendo lo bueno para tener la aprobación del estado (Romanos 13:3) y no rebelarse en contra las instituciones dadas por Dios (Romanos 13:2). Es por eso que es bien bíblico pagar los impuestos para el estado (Mateo 22:17-21; Romanos 13:6-7), independientemente si esas se van para la corrupción u otras cosas que no son aprobables para un cristiano, porque no se lo puede diferenciar muchas veces. Lo que sí es válido es cuestionarlo y apelar a cambios, p.ej. diciendo que no va pagar impuestos para cierta cosa no bíblica. También una cosa importante a cumplir con la obediencia civil es el votar, si es opcional u obligado, para así influenciar y garantizar la paz y la justicia en el país. Y aparte de esto es importante en donde buscar el servir al prójimo y ayudarle, apoyando así también para el bienestar de todos y la paz entre todos. (Redekop, 2007, págs. 102,106-109)

Cada vez más importante es también mantenerse informado acerca que pasa en el mundo de la política. No es bueno como cristiano no estar informado con respeto, porque esto puede significar mucho en la vida propia, pero también en cómo uno puede vivir en paz con los prójimos y en paz practicar su fe. Es importante saber “discernir los tiempos” (Mateo 16:3) y seguir evaluando a través de la Biblia las posturas políticas de los candidatos y leyes propuestas. Eso ahora no significa, imponer los valores, pero hacerse fuerte por los valores buenos y justos en una sociedad como p.ej. la familia nuclear. Eso implica también como cristiano no en el 100% estar comprometido con un cierto partido político, sino analizar cada postura y ver cuál es el “mal menor”. En un mundo muy cambiante de ideologías es también importante tener la mente despierta y cuidar no demasiado adaptarse a las corrientes ideológicas en las iglesias y estar dispuesto a defender sus valores y derechos como p.ej. la libertad de consciencia. (Schaeffer, 2008, 175-177; Keller, 2018; Redekop, 2007, págs. 102-103)

Es importante como cristiano tener una actitud optimista y agradecida ante los gobernantes, que garantizan la paz y libertad en un país. Es así que le debemos tratar con cortesía y mansedumbre, no gritandoles y quejandonos cada rato con voz fuerte y llegar a querer imponer nuestros valores a ellos. Pero al mismo tiempo defender las libertades propias que son garantizadas a cada ciudadano por la ley y hacer recordar de su tarea de garantizar paz, justicia y libertad y de tener que servir al pueblo, no ser servidos. Es importante recordarles de que van a tener que rendir cuentas por su gobernar (Juan 19:11), no solamente ante sus ciudadanos, sino en especial ante Dios, quien les otorgó una tarea especial. (Mathis, 2008; Redekop, 2007, págs. 109-110)

Pero lo más importante para el creyente es orar para el gobierno. 1 Timoteo 2:2 nos insta orar por los gobernantes diciendo “especialmente (orar) por los gobernantes y por todas las autoridades, para que tengamos paz y tranquilidad, y llevemos una vida piadosa y digna”. Es importante en oración encomendar a Dios, quien tiene todo el control, a pedirle que como toda sociedad podamos tener una vida en paz y dignidad, teniendo un gobierno bueno. También es importante orar por el bienestar del gobernante y su familia (Esdras 6:10). (Redekop, 2007, pág. 109; Piper, 2007)

Conclusión

            Se puede concluir que la separación radical de la política, no es necesaria la más bíblica, pero una respuesta natural históricamente hablando. La postura anabautista con respeto a diferentes temas, no es necesariamente la más bíblica por promover paz. Se pude ver que la responsabilida civil, es clave de ser obedido por cada creyente, si no significa desobediencia a Dios y la falta de lealtad a él.

 

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