Dios y el sufrimiento

¿Cómo un Dios bueno puede permitir el sufrimiento?

Esta temática desafiante encuentra una introducción llamativa en las palabras de Charles Templeton:

No es posible que `un Dios amoroso´ sea el autor de los horrores… que continúan todos los días, que existen desde que el tiempo comenzó y seguirán mientras exista vida. Se trata de una historia inconcebible de sufrimiento y muerte, y puesto que la historia es real, es obvio que no puede haber un Dios amoroso.

No surge duda, de que la humanidad tiene hambre de escuchar una respuesta. Sobre todo, personas que se vieron obligadas a enfrentarse con sufrimiento, tragedias y muerte, sienten este profundo anhelo. En ese sentido, el relacionamiento entre Dios y el sufrimiento plasma una de las preguntas principales en el contexto de la fe cristiana. Si de verdad existe un Dios bueno y omnipotente ¿por qué no impide las tragedias que suceden?

I. Las teodiceas

La historia revela los intentos de los grandes pensadores que aspiraron generar respuestas ante el sufrimiento. El término que se usa plasma la teodicea, que se comprende como justificación de los caminos de Dios para con los seres humanos. Su objetivo consiste en averiguar por qué un Dios justo permite que exista y persista el mal. En adelante, se explayará y analizará dos de las teodiceas más conocidas.

En siglo II. Ireneo desarrolló la teodicea de la “edificación del alma”, que enfatiza la relación del ser humano con Dios. En ese sentido, sostiene que los males de la vida se justifican mediante el objetivo de que el ser humano se enfocara en Dios y creciese hasta alcanzar todo para que fue diseñado. En otras palabras, la injusticia y dificultad generan más dependencia de Dios y por consecuencia, una madurez elevada.

Una mirada crítica a esta teodicea se genera diferentes cuestiones. Primeramente, parece que el mal y sufrimiento no tienen mucho que ver con la edificación del alma. Más allá, se manifiesta una retribución injusta de la adversidad que las personas aparentemente necesitarían.

 La teodicea más famosa se manifiesta la del “libre albedrío”, la cual se le atribuye a San Agustín. La idea fundamental consiste en el siguiente razonamiento: Dios creó a los seres humanos como agentes libres y racionales con la capacidad de elegir y, por consecuencia, a amar. Pero la capacidad de elegir libremente el bien implicaría la alternativa del mal. Por ende, el abuso del libre albedrío, constituye la razón de la existencia del mal.

  Un análisis de esta teodicea, permite también algunos puntos de crítica. Primero, parece que está limitada al mal moral sin implicar el mal natural. Segundo, surge la pregunta: ¿Es verdad qué Dios no puede crear seres libres capaces de amar sin capacidad de hacer el mal? Si se piensa en la eternidad celestial, no habrá sufrimiento y nadie podrá elegir el mal. Tercero, la atribución del libre albedrío al ser humano tiende a generarle más poder y, por consecuencia, de limitar a Dios. Finalmente, Dios estuvo capaz de direccionar a lo largo de la historia soberanamente las elecciones humanas para llegar a sus fines.

II. El problema intelectual y emocional del sufrimiento

El argumento del sufrimiento constituye definitivamente la argumentación más importante en contra de la existencia de Dios que proponen los ateos. Esta argumentación permite una división entre su dimensión intelectual y emocional. El problema intelectual aborda la plausibilidad de la coexistencia de Dios y el sufrimiento. El problema emocional expresa la inconformidad del hombre con un Dios que permite sufrimiento.

Antes de profundizar en las argumentaciones, se debe comprender, que el sufrimiento, sobre todo, causa un problema emocional y no intelectual. En ese sentido, la incredulidad no surge a partir de la refutación, sino del rechazo de Dios. A causa se analiza primeramente los argumentos que propone el problema intelectual, y después, se enfoca el problema emocional.

El problema intelectual

1. Argumento lógico

La primera versión del problema intelectual consiste en la lógica, que sostiene la imposibilidad de la coexistencia de Dios y el sufrimiento. En resumen, el argumento lógico presenta el razonamiento siguiente: 1. Un Dios bueno no quisiera la existencia del mal; 2. Un Dios todopoderoso no permitiera la existencia del mal; 3. El mal existe; y 4. Por lo tanto, resulta imposible que existe un Dios bueno y todopoderoso.

Haber observado, esta argumentación atea, manifiesta una premisa oculta, que implícitamente sostiene que Dios no tiene razones válidas para permitir el sufrimiento. Más allá, el escéptico supone, si él no percibe ninguna razón, es lo suficientemente probable que Dios tampoco la tenga. Se empieza argumentando a partir de la omnipotencia de Dios, pero se termina relativizando ésta, enalteciendo la razón humana.

2. Argumento probatorio

La segunda versión plasma la probatoria, que alega la improbabilidad de la coexistencia de Dios y el sufrimiento. El sufrimiento minimiza la probabilidad de que Dios existe y que resulta altamente improbable que Dios tenga buenas razones para permitir éste. Seguramente pudo haber reducido el sufrimiento sin obligación de hacer lo mismo con el bien.

Ante este argumento se puede responder de que depende totalmente del siguiente razonamiento: Es posible deducir que el sufrimiento es injustificado, debido a que parece ser injustificado. Es un hecho que el hombre es finito, limitado por tiempo y espacio, inteligencia y comprensión. Pero Dios es omnisciente y omnipotente, Él ve el final de la historia desde el principio. Por ende, puede ser que tiene mucho sentido el sufrimiento que permite Dios.

Una ilustración: La ciencia en el área de la teoría del caos ha descubierto que grandes sistemas como el clima o poblaciones de insectos muestran una alta sensibilidad ante perturbaciones. Por ende, es posible que una mariposa que volando se sienta en una ramita, produce a fuerzas que finalmente generan un huracán.

El problema emocional

La gran mayoría (los que no están filosofando acerca del problema) se objetan a la existencia de Dios por razones viscerales y no filosóficas. Cuando las personas están pasando por graves males relativizan la existencia de Dios. La respuesta proviene de lo profundo del ser, genera una sensación de malestar, antes de que reacciona el cerebro.

El escrito “La noche” de Elie Wiesel, describe su primera noche en el campo de concentración nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Miró los hornos donde personas fueron asesinadas, incluso los niños. Relata que esta noche “convirtió su vida en una larga noche, siete veces maldita y siete veces sellada”. Su descripción: “Nunca olvidaré esas llamas que consumieron mi fe para siempre… Nunca olvidaré esos momentos que asesinaron a mi Dios y a mi alma, y que convirtieron mis sueños en polvo.

III. Conclusión final

Para concluir con esta temática desafiante se citará algunos razonamientos desarrollados por pensadores teístas.

Timothy Keller explica, que “…el problema del sufrimiento sin sentido no desaparece cuando dejas de creer en Dios. Si no hay Dios, ¿por qué tener un sentido de indignación y horror cuando se inflige un sufrimiento injusto a un grupo de personas? La violencia, el sufrimiento y la muerte son fenómenos completamente naturales”.

William Lane Craig sostiene, que “Paradójicamente es Dios, sin embargo, que el problema del sufrimiento es la objeción más fuerte en contra de la existencia de Dios, finalmente la única solución”.

Se puede concluir con las palabras de Timothy Keller:

Cuando abrazamos la enseñanza cristiana, que Jesús es Dios y que estuvo colgado por nosotros en la cruz, esto nos consuela profundamente y recibimos la fortaleza de enfrentarnos ante las realidades brutales de la vida en la tierra.

Bibliografía:

Craig, W. L. (2015). On Guard: Mit Verstand und Präzision den Glauben verteidigen. (J. Booker, Trad.) München, Alemania: Christlicher Veranstaltungs- und Mediendienst.

Geisler, N. (2014). Si Dios existe, ¿por qué el mal? (A. Carrodeguas, Trad.) Colombia: Unilit.

Keller, T. (2017). Warum Gott?: Vernünftiger Glaube oder Irrlicht der Menscheheit? (F. Lux, Trad.) Giessen, Alemania: Brunnen-Verlag.

Keller, T. (2018). Caminando con Dios a través de el dolor y el sufrimiento. Medellín, Colombia: Poiema Publicaciones.

Strobel, L. (2014). El caso de la fe: Un periodista investiga las más duras objeciones al cristianismo. (M. Cano, Übers.) Miami, Florida, Estados Unidos: Vida.

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