¿Cómo interpretar la poligamia en la Biblia?

Hay preguntas a las que la Biblia no responde directamente. Tales preguntas se prestan rápidamente para un debate o una división en la iglesia y dan apertura a diversidades de interpretaciones bíblicas y al crecimiento de las denominaciones. Una de esas preguntas es la siguiente: ¿aprueba Dios la poligamia en la Biblia?

En Génesis 4:19 encontramos el primer caso de poligamia en donde Lamec, Bisnieto de Irad (Irad = Bisnieto de Adán) toma 2 mujeres para sí. Hombres de referencia y gran peso histórico en el Antiguo Testamento tuvieron más que una mujer. Hombre como Abraham, Jacobo, David, Salomón, etc. Dentro de todos los casos de poligamia que narra la Biblia, Salomón ha sido el hombre con más mujeres contando 700 mujeres y 300 concubinas.

A la hora de intentar dar una respuesta satisfactoria a la inquietud no podemos tomar muchas referencias bíblicas. Necesitamos analizar la historia de Israel e interpretarla de acuerdo a los estándares morales que nos da la Biblia.

Primero necesitamos acercarnos a la cultura hebrea antigua, una cultura profundamente patriarcal. En una sociedad patriarcal como la del antiguo Israel, era casi imposible para una mujer no casada sostenerse a sí misma. Mujeres, en la mayoría de los casos, tenían muy poca educación y poco espacio en los centros comerciales, por lo que dependían siempre de sus Padres, hermanos y esposos para el sustento diario. Es en gran parte por ello que la Biblia no nos presenta a la mujer como un ser independiente y autónomo en muchos casos.

Mujeres no casadas muchas veces eran sometidas a prostitución o esclavitud. Viéndolo desde ese punto de vista, la poligamia protegía a muchas mujeres de volverse esclavas o depender de la prostitución para sus propios ingresos. Prácticamente cada mujer prefería compartir su marido con otras y estar firme económicamente que estar independiente y tener que sostenerse con prácticas como la prostitución o la esclavitud.

La poligamia no era solamente una ventaja para la mujer sino también para la sociedad. Un hombre podía engendrar varios hijos en un solo año. Es por ello que la población hebrea creció muy rápido, sabemos eso de acontecimientos como aquellos en donde el faraón Ramsés II esclaviza el pueblo de Israel en Egipto cuando vio lo rápido que se multiplicaron y tuvo miedo a que le superen en cantidad y fuerza al pueblo egipcio.

En el Antiguo Testamento no encontramos ninguna prohibición de la poligamia. Y si bien encontramos algunos estándares que Dios puso para el matrimonio como Génesis 2:24 en donde hace referencia al matrimonio como un pacto entre un hombre y una mujer que se volverán una sola carne, parece que Dios no tiene grandes problemas con la práctica de la poligamia entre los hombre que llamó a servirle.

En 1 Timoteo 3:2, 12 y Tito 1:6 el Nuevo Testamento pone como requisito para el liderazgo espiritual la abstinencia de la práctica de la poligamia, es decir, cada líder espiritual debía ser hombre de una sola mujer. También pasajes como Efesios 5:22-33 excluyen del matrimonio cualquier forma de poligamia y hacen referencia al pacto solamente entre un hombre y una mujer.

¿Por qué parece que Dios cambió las indicaciones entre el Antiguo y Nuevo Testamento? La cuestión de la poligamia no ha de interpretarse necesariamente como una licitación temporal de una práctica pecaminosa, sino ha de interpretarse desde el punto de vista de la restauración de todas las cosas. De la misma manera como Dios primero creó el ser humano perfecto y en su imagen, también lo hizo con el matrimonio. De esa manera también restaura el sentido original del matrimonio a través de la Biblia de la misma manera que restaura su imagen en el ser humano.

Sabemos que Dios toleró más prácticas en el Antiguo Testamento que no estuvieron en su plan original sino que tomaron su lugar cuando el ser humano cayó y actuó por sí mismo, un ejemplo puede ser cuando pidieron por un rey para Israel. Dios no aprobó la intención del pedido pero permitió que se dé, pero con las consecuencias naturales. De la misma manera fue con la poligamia, Dios no aprobó en ninguna ocasión la práctica de la poligamia, pero la toleró dejando que evidencie sus consecuencias naturales como en el caso de Salomón.

Hoy en día no hay ninguna necesidad para la poligamia. En la mayoría de las sociedades hay suficientes derechos para la mujer a poder sostenerse económicamente sin tener que recurrir a prácticas como la prostitución. Con eso, la única justificación implícita de la Biblia para la poligamia cae y no nos quedan respaldos bíblicos para aprobar semejante práctica.

Hay que aprender a diferenciar igual entre lo que Dios manda, lo que demanda y lo que permite. Muchas de las personas que leen la Biblia tienen dificultades a la hora de diferenciar entre lo que Dios manda al ser humano a hacer de lo que narra su palabra acerca de personajes históricos sin mencionar si Dios lo aprueba o no. Razón de esa confusión es probablemente el concepto de justicia que tenemos.

Estemos conscientes de ello o no, en la mayoría de los creyentes rige el concepto de una justicia causa-efecto. Pensamos que Dios actúa de inmediato castigando si aborrece algo y bendiciendo si lo aprueba. Por ello tendemos a pensar que Dios aprueba todo lo que hace un personaje histórico por el simple hecho de involucrarle en la realización de sus planes. Pero tenemos suficientes historias en la Biblia que nos permiten abrir la caja conceptual en la que le metimos a Dios y devolverle su deidad permitiéndole actuar de acuerdo a su propia justicia, en su tiempo y a su manera. Múltiples veces Dios usó a personas para grandes cosas, sin aprobar necesariamente sus pecados.

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