¿Cómo enfrentar las pruebas?

            La carta de Santiago en el Nuevo Testamento es un desarrollo eclesial pragmático del Sermón del Monte de Jesús. Muchas de las cosas que dice Santiago en su carta es prácticamente lo que Jesús habló en el Sermón del Monte. El apóstol quiere que en las comunidades cristianas a las que se dirige se ponga en práctica y se viva de modo visible las enseñanzas de Jesús.

            Hago esta pequeña aclaración sobre la carta de Santiago porque nos lleva a lo que es el tema central de este artículo, “Las pruebas”. En los primeros versículos del primer capítulo (Stg. 1:1-6) podemos encontrar un mensaje sobre el tema. El propósito fue dar a sus lectores directivas para vivir la vida cristiana. Su intención pudo ser el desafiar a los creyentes a una fe más amplia y profunda que no se contentara con una simple confesión verbal.[1]

            Teniendo en cuenta esto debemos recordar que Santiago escribió a los cristianos de los primeros tiempos; sin embargo, los creyentes de hoy (o sea nosotros) podemos recibir los beneficios de sus enérgicas exhortaciones. Tradicionalmente se le considera como autor a Jacobo, el hermano de Jesús.[2]

            Las dificultades vienen aunque no las queramos o aunque las tratemos de evitar. Entonces ¿Cuál debe ser nuestra actitud como cristianos en medio de las circunstancias difíciles? ¿Cuál es su propósito? ¿Qué bendiciones nos pueden traer? Estas preguntas nos conducen a lo siguiente:

            El propósito de las pruebas, según nuestro texto es triple (Stg 1:1-6): Primero, producir en nosotros paciencia. La paciencia es algo que todos necesitamos, ya que estamos en la era de lo instantáneo, que todo debe ser ya. Las personas siempre están buscando soluciones rápidas para problemas graves. No queremos sufrir. Queremos que todos nuestros sufrimientos y dolores desaparezcan en un abrir y cerrar de ojos. Es por eso que muchas veces se acude a quienes ofrecen soluciones instantáneas y ofrecen una vida “sin dolor”.[3]

            Sin embargo, eso no enseña la Biblia, la Biblia nos dice que “que es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios” Hechos 14:22. Entonces la paciencia, significa que debemos  permanecer bajo los sufrimientos con valor, fuera y firmeza. Aunque no veamos una solución rápida seguir con firmeza en el camino del Señor.

Lo segundo es la perfección, la perfección no se refiere a una vida sin pecado, sino una madurez espiritual. La madurez espiritual es hacer aquello que agrada al Señor; es vivir una vida de obediencia, es saber discernir entre el bien y el mal. (Hch. 5:14). Tercero, seamos cabales, que significa “completo en todas sus partes” en otra traducción dice “para que sean íntegros”. Debemos ser cristianos completos con un desarrollo pleno e íntegro. [4]

Pero ¿cómo vamos a entender que las pruebas son para producir en nosotros todo lo mencionado arriba? Es por eso que el apóstol nos habla de otra cosa que debemos pedir a Dios, sabiduría. Debemos pedir mucha sabiduría para poder tomar buenas decisiones y saber cómo enfrentar estas pruebas que se nos presentan a diario.

            Se puede definir a la sabiduría como la percepción que permite a un cristiano comprender, practicar y promover la vida religiosa que está en armonía con la ley de Dios. El creyente necesita de sabiduría que viene del cielo.[5]

            Finalmente a lo que quiero llegar y resaltar es entendiendo esto, Santiago exhorta a los creyentes a considerar las pruebas de la fe como instrumentos para producir madurez de carácter, por eso deben soportarse con gozo y paciencia. La constancia es una virtud y la única forma de aprenderla es desarrollándola frente a la prueba. Cuando se ha aprendido la paciencia, se ha aprendido una virtud que no se tenía antes, y ese proceso lo hace a uno más sabio.

            Ahora es momento de cambiar nuestra cosmovisión sobre las pruebas, pues aquí nos está diciendo que es algo por lo cual debemos estar dichosos de poder afrontar en nuestras vidas, no es algo por lo cual debamos lamentarnos ya que pasar por dificultades es lo más normal, todos pasamos por ello, la diferencia es cómo se afronta. Nos queda solo poder aplicar lo que nos dice Santiago, tener paciencia, pedir sabiduría y ver como esta prueba nos hace madurar.

BIBLIOGRAFÍA

Carballosa, E. L. (1986). Santiago: una fe en acción. Grand Rapids, Michigan, EE.UU.: Publicaciones Portavoz Evangélico.

Escobar, S., & Delás, E. (2012). Santiago: la fe viva que impulsa a la misión. Lima, Perú: Ediciones Puma.

Gregory, J. (1986). Santiago: una fe que obra. El Paso, Texas, EE.UU.: Casa Bautista de Publicaciones.

Verón, E. (2002). Santiago una fe práctica. Asunción, Paraguay: Instituto Bíblico Asunción.

[1] (Escobar & Delás, 2012, págs. 12-13)

[2] (Gregory, 1986, pág. 4)

[3] (Verón, 2002, pág. 18)

[4] (Verón, 2002, pág. 19)

[5] (Carballosa, 1986, pág. 93)

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