Banquete para impuros

Una reflexión desde Lucas cap. 14:15-24

Una mirada bíblico-teológica a la misión de Jesús, la esencia de su Reino y la práctica de una comunidad abierta desde la parábola del Banquete.

Hace varios meses que estoy reflexionando y teniendo un gusto personal o preferencia sobre las referencias que existen “de la comida” en el AT y NT, esto me ha llevado a pensar, leer, no solamente las comidas, sino todo lo central o lo que rodea al compartir-sentarse o participar en un banquete, estos acercamientos ya han sido dados por otros “Maestros, eruditos, o estudiosos en el campo de la Ciencias Bíblicas de manera contextual e histórico en el judaísmo del primer siglo y básicamente me ha llevado a preguntas que para mí son interesantes:

  • ¿Qué significa o qué importancia tiene la comida en la Biblia?
  • ¿Qué relevancia o enseñanzas podemos encontrar en esta sencilla costumbre de comer?
  • ¿será que, desde las referencias de la comida, banquete y el compartir podemos aprender de la fe, de Dios, de Jesús o el evangelio, de su salvación o Reino de Dios?
  • ¿Por qué a Jesús le gustaba tanto comer? ¿Qué hay detrás de estas inocentes acciones de Jesús?

Para nosotros, el hecho de Juntarnos a comer, almorzar o cenar, a veces pasan por desapercibidos, pero cuando nos sentamos a la mesa con quienes para nosotros son personas a quienes amamos, conocemos o tenemos un cariño especial: Amigos, familiares, etc.

El hecho de “sentarnos a la mesa” y tener ocasiones especiales o rutinarias pueden manifestar: Amor, Perdón, cariño, Paz, Tranquilidad, seguridad y apego, podemos dialogar, debatir, criticar, podemos construir mundos y destruirlos a la vez. ¿pero en el judaísmo primer siglo?

En los tiempos del judaísmo de primer Siglo, según comenta Rafael Aguirre el hecho de comer no era un “mero hecho biológico” sino también un hecho cultural, incluso en las comidas que se realizaban en los espacios del Nuevo Testamento uno podía conocer las “barreras o fronteras, jerarquías o tradiciones que un grupo establece con el mundo que lo rodea” (Rafael Aguirre-la mesa compartida), en los tiempos de Jesús varios pertenecientes a las castas de “Honor” como los fariseos, interpretes, escribas, sacerdotes, por lo general no comían o compartían la mesa con gentiles, estos evitaban a toda costa.

Rafael Aguirre menciona:

“Varios escritores del mundo griego y romano, que con frecuencia alaban determinados méritos del pueblo judío, informan sobre su aislacionismo y su resistencia a relacionarse con otras gentes, los judíos con comparten la mesa con ningún otro pueblo”

Como ya he mencionado desde una peculiar “practica inocente” uno puede conocer los polos en la cual se divide el mundo del nuevo testamento, estos son: “Honor y vergüenza”, en el polo del “Honor” estaban los fariseos quienes llevaban sus sistemas de pureza incluso en las “mesas de sus hogares” como “en comidas con otros”, la pureza del templo se encarnaba en la vida cotidiana.

Por otro lado “la vergüenza” estas son las personas menos honorables o nada honorables, como las prostitutas, los posadores, los niños, las mujeres, los publicanos, los ancianos.

Al tener una pequeña pincelada de cómo se maneja el estatus y las relaciones en el mundo del Nuevo Testamento, es donde Jesús llega y da vuelta todo un sistema religioso, Jesús es visto como alguien que se sienta con pecadores y publicanos, lo cual causa una reacción escandalizante, esta simple acción de Jesús cuestiona, transgrede los sistemas de pureza.

Recordemos que Lucas Presenta a Jesús como aquel “Rey-Mesiánico” que traerá Bendición a las naciones, a toda la humanidad, aparte de eso Lucas presenta a Jesús y su mensaje: como buena noticia, y podemos decir que el propósito central del Libro, de Jesús y su misión se encuentra en el cap. 4:16:

“El espíritu de Dios está sobre mí, porque me eligió y me envió para dar buenas noticias a los pobres, para anunciar libertad a los prisioneros, para devolverle la vista a los ciegos y para rescatar a los que son maltratados, y para anunciar a todos que este es el tiempo que Dios eligió para darnos salvación”

Jesús entonces es presentado como buena noticia y como libertador, esta palabra “libertad-aphesis” es literalmente “liberación” y hace referencia a una práctica que se encuentra en levíticos que es llamada “el Jubileo” donde los esclavos eran liberados y las deudas canceladas, estas buenas nuevas de “liberación” dice Lucas son para los “pobres-ani” (en hebreo) que no solamente se refiere a los “pobres económicamente” sino que se refiere a personas con un estatus bajo socialmente, personas con discapacidad, a niños, mujeres, ancianos, marginados, personas de otra etnia o personas con una vida fuera de lo religioso, Jesús que para todos estos, son las Buenas nuevas del Reino, del inquebrantable, extenso, inclusivo y redentor de Dios.

Entonces teniendo esto como núcleo y misión (como lo dijo un autor): Jesús el Teo-poeta de Dios o Teo-poeta del Reino, esto quiere de Decir: “Poeta de Dios”, articula palabras, creatividad, metáforas, comparaciones, ilustraciones de la vida y por sobre siendo un “Master en parábolas” cuenta por medio de “Banquetes, comidas y sentarse a la mesa con pecadores”. Que el Amor compasivo y salvador de Dios, que son las Buenas nuevas está abierta de manera extensa e inquebrantable para todos aquellos que están dispuestos a recibir a Jesús. hay un Dios que acepta y come con pecadores, que acoge y salva a los pecadores, de que hay un Dios que acoge lo que se considera excluido, de que hay un Dios que busca a la oveja perdida, que espera y recibe a aquel hijo que se encuentra perdido.

“Jesús quiere que los escribas, fariseos y nosotros modifiquemos nuestra forma de valorar la realidad y comprendamos el profundo acercamiento que él tiene por los pecadores, en el fondo tenemos una lucha de dioses: el Dios de la santidad, al que se accede separándose de lo profano y de lo impuro, y el Dios de la misericordia, al que se accede en la medida en que se busca la incorporación de los excluidos, lo cual hace saltar los límites del sistema” (Rafael Aguirre)

Banquete con impuros Lucas cap. 14:15-24

Una mirada teológica-bíblica a la misión de Jesús, la esencia de su Reino y la práctica de ser una comunidad abierta

El espacio y tiempo en el cual nos encontramos, se nos describe en el verso 1 del mismo capítulo, “aconteció un día de reposo que, habiendo entrado para comer en casa de un gobernante, que era fariseo” (v.1). Los primeros versículos de todo el capítulo 14, nacen de la Reflexión y el observar de Jesús, pero este blog se centra en la parábola del Banquete.

La parábola menciona que un hombre prepara una gran cena: invita a muchos; envía a un criado a decir a los invitados que ya pueden venir, que está todo preparado; los invitados se niegan inventando excusas. El anfitrión se enfada y envía a su criado para que invite a otras personas que encuentre por las calles de la ciudad, como todavía quedan asientos vacíos, vuelve a enviar al criado a los caminos, fuera ya de la ciudad, para que llenen la casa con personas que no habían sido invitadas. Tal es el núcleo de la parábola

Un versículo antes nos cuenta que uno de los que estaba sentado a la mesa con Jesús “Oye” todas estas enseñanzas y exclama: ¡La Bendición más grande será participar en la gran fiesta del Reino de Dios” (TLA) realmente quiero saber si el que estaba allí lo dijo por el hecho de que habría “Recompensas” o por la entera consolación de que este Jesús venía a proponer de que en un futuro los invitados a su cena, banquete o bodas serán aquellos “menos esperados” “serán aquellos pecadores-excluidos que Dios acogió en su amor” porque cierto grupo llamado los del “Qumran y sus escritos” habían “pre-condicionado” quienes son los que participarían en el banquete Mesiánico, uno de sus textos dice: 

 Aquel que esté manchado con alguna de las impurezas 4 del hombre no entrará en la reunión. Tampoco los que estén manchados con alguna impureza de las que se prohíben en 5 la entrada a la asamblea, como sería toda persona con algún defecto corporal: los cojos, los mancos, 6 los tuertos, los ciegos, los sordos, los mudos, los que tengan algún defecto que les deforme la figura, o simplemente los demasiados viejos. 7 Ninguno de todos éstos debe tomar asiento en el Consejo de la comunidad. 1QSa 2:3-7

Entonces Jesús menciona: “un hombre realizo una cena e invito a muchos” en los tiempos de Jesús, realizar e invitar a un banquete era algo bastante complejo, por lo general se hacía con “anticipaciones” para a aquellos que iban a asistir” durante este procedimiento el invitado ya podía saber “quien lo estaba invitando y quienes asistirían”, normalmente los que realizaban esta clase de banquetes solían ser personas de “Altos cargos y prestigios”

Seguidamente la hora de la “cena” ya está lista y este dueño de la casa envía a su siervo a decir a los “invitados”: ¡Venid, que ya está todo preparado!

 “todos a una” (v.18) pareciera ser que “absolutamente todos” aquellos que habían “confirmado su asistencia” al gran banquete, se habían puesto de acuerdo para disculparse o excusarse de este hombre, de pronto habían rehusado la invitación, el texto prácticamente nos revela que los invitados pertenecían a ciertos grupos de “Honor social”

El Primero es alguien que netamente “reside en un estatus alto” pero que fuera de la ciudad donde vive, tiene propiedades, campos, haciendas, recuerden que en los tiempos del AT y NT casi en particular “la abundancia, los hijos, campos” eran símbolos de la provisión, bendición y compasión de Dios, pero este se excusa y rechaza la invitación

El que tenía bueyes era alguien que trabajaba en campos con grandes extensiones, hectáreas y los bueyes se utilizaban para arar, de igual manera este se excusa y rechaza la invitación.

en tercer lugar, este “se había casado y no podía dejar sola a su esposa” sino que este hombre podría estar exentos de invitaciones, pero aun pre-viamente invitado, se excusa y rechaza la invitación, la parábola sorprende al lector dejando de por si el “enigma” de: ¿Por qué los primeros invitados rechazaron el banquete?  ¿Qué será que ocurrió? ¿no será que estas excusas están escondiendo la verdadera razón del “porque” no quieren asistir? ¿Qué será que hay en este banquete o en el hombre que los invita que hace que los invitados se rehúsen a participar?

Nuevos invitados – pero indignos (v. 21-24)

 (v.21) “Vuelto el siervo, hizo saber estas cosas a su Señor, entonces enojado el padre de Familia dijo a su siervo: ¡Ve pronto! Algo que identifico en esta parábola es a un “Señor” enojado, pero con gracia, se molesta, se enoja, frustra, de que estos habían dicho que no, a diferencia del texto que se encuentra en (Mt 22:7) el hombre-rey airado, envía sus tropas y manda matar a todos, pero al contrario en lc, este hombre “expande su invitación” la hace “ilimitada” “abre la invitación para todo tipo de personas para que participen y gusten del banquete rechazado.

Según Lucas: los invitados son “los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos” que proviene de barrios, donde solamente se encuentran pobres, calles y plazas donde la elite no pasaba, ya que era la periferia de la ciudad, ósea el hombre va a lo que está en “lo último, lo que está en el fondo, lo que no sirve” y a estos les hace sentar en los lugares del banquete.

¡Pero aún hay lugar! (v.22-23) esta es la palabra que más me encanta del “texto aún hay lugar” y el siervo va “por los caminos y vallados” en estos no habían más que personas “forasteras y gente que trabajaba en mala reputación: prostitutas” estas vallas son “tipo paredes” que separaban a los de adentro y con los de afuera de la ciudad, estos ya son personas que no pertenecen a la ciudad, ¿Paganos? pero ahí es donde el siervo va y los obliga a entrar ya que por su propia cuenta y reputación que tiene no lo harán ya que pertenecen a la vergüenza, pero aun así el hombre los invita al banquete.

Al fin el hombre termina sentándose con gente que no tienen méritos, ni honor, ni privilegios, este hombre se sienta a la mesa con personas indeseadas y vergonzosas, y aquellos que en los primeros en comer en el banquete habían quedado últimos y no probaran ninguna migaja de la cena, y aquellos que eran “últimos, perdidos, miserables, etc.” son los primeros en ocupar las sillas y disfrutar del banquete.

Conclusión: ¿Qué tiene esto que ver con Jesús, con la esencia de su reino y la práctica de una comunidad abierta? Como aporte final tomo la frase del texto: ¡Aun hay lugar!

  1. ¡Aún hay lugar para sentarnos a la mesa y revaluar nuestras concepciones de Jesús!

Jesús fruto el concepto de Mesías, sin buscar la conquista, el honor, el privilegio y la abundancia ilusoria, se contentaba con hacer el bien, en lugar de enfatizar, condicionar o pedir documentos, este insistió de manera abierta o creativamente en parábolas de que Dios ama sin distinción a los justos e injustos a los respetuosos de la ley como a los “Desatentos”

Este Nazareno con sus acciones, la referencia a lo divino dejo de descansar en alguna dimensión “estratosférica o abstracta”

Dios estaba en Jesús, sentado donde se sentaba la gente, caminando por los caminos donde la gente vagaba, este Jesús eligió verse como sirviente y ser parte con los injustos, excluidos y marginalmente rechazados, Jesús opto por nacer, crecer, estar y caminar con aquellos “avergonzados” y desde allí mostrar el poder de su libertad que resucita y humaniza a todo hombre que viene al encuentro y acepta la invitación a su banquete.

  • ¡Aún hay lugar para sentarnos a la mesa y expandir la esencia del Reino de Dios!

Desde tiempos inmemorables hasta hoy día el concepto de Reino ha sido reducido como “Algo a esperar en un futuro” no como algo que ha llegado en la vida de Jesús hecho hombre, pero el banquete claramente describe de que el Reino de Dios es algo que se vive, se practica y se expande en la cotidianeidad de la vida, el Reino de Dios es marca distintiva que recibimos al unirnos a Jesús por lo tanto el Reino de Dios es algo que se expande por medio de nuestras acciones y espiritualidad.

  • ¡Aún hay lugar para que nuestra comunidad-iglesia abra de par en par sus puertas, que reflejan el corazón de Dios!

La parábola del banquete dice algo también importante sobre la comunidad cristiana, la comunidad-iglesia no es una comunidad cerrada y excluyente, sino abierta e inclusiva. En ella y en torno a su mesa, se congregan gentes de procedencias sociales muy diversas, el grupo de Jesús es una comunidad abierta e inclusiva, que deja sin valor las normas convencionales de honor y pureza, y por tanto, derriba las fronteras del “su propio grupo” y acoge a “pobres, ciegos, mancos, excluidos, marginados y paganos”.

Fuentes de Reflexión:

  • La Mesa Compartida – Rafael Aguirre
  • A la mesa con Dios – Antonio Schlatter
  • Comentario Bíblico Latinoamericano del Nuevo Testamento – Armando Levoratti
  • Evangelio de Lucas – Santiago García
  • Fracción del Pan – León Defour

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